(y a mi no me importa mucho que digamos)
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viernes, 10 de diciembre de 2010
EL ÁRBOL DE LOS CARACOLES
martes, 23 de noviembre de 2010
EL ATAQUE DE LOS CARACOLES ASESINOS
Yo no sé si ya hicieron la película correspondiente (hasta de lombrices asesinas hicieron...), pero los caracoles también pueden ser perturbadores. Por lo menos los caracoles del yuyal de la esquina de mi casa.
Éste año, a estos individuos se les ha dado por abandonar el cobijo de la nutricia vegetación donde ocultan sus repugnantes animalidades durante el día, para incursionar en el pastito de la banquina y hasta para intentar (las más de las veces vanamente, ya que son aplastados por los pies de los transeúntes o los neumáticos de los vehículos) cruzar la calle para invadir el territorio fronterizo.
¿Qué es lo que lleva a los caracoles a incluso sacrificar sus pobres vidas reas con tal de migrar hacia el oeste? ¿Qué tiene el pastito del jardín de enfrente que no tiene el yuyal del baldío de la esquina de mi casa? O peor aún: ¿Qué tiene el yuyal de la esquina de mi casa que hace huir a los caracoles?
El asunto es que desde que comenzó la primavera, todas las noches hacen lo mismo. Decenas (o centenas, no sé) ya han muerto debido a esa irracional conducta. Y digo yo: ¡qué bueno ser ser humano y tener tener la inteligencia necesaria como para no morir así, por gusto! Mmm... caramba... creo que me estoy olvidando de algo... pero bueno, en fin, que los caracoles del yuyal de la esquina de mi casa, además de cornudos, babosos y arrastrados como los esquiroles son unos kamikazes, no hay ninguna duda. ¿No?
domingo, 14 de marzo de 2010
CARNEADA DE ROEDORES EN SALTO
MONTEVIDEO – URUGUAY - 10/01/02 (COMCOSUR AL DÍA) Como verdaderamente exitosa fue considerada la primera faena oficial de carpinchos en el Frigorífico Municipal de Salto, lo que fue visto como un augurio del importante futuro que tendrá la cría de dichos roedores autóctonos. La carneada se efectuó en el marco del Encuentro de Criadores de Carpinchos, en el que participaron varios productores del norte del país. En la oportunidad se trataron también temas técnicos y estatutarios.
A la faena asistieron autoridades municipales y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, además de otros productores que no aportaron animales a esta matanza, pero tienen proyectado hacerlo en las próximas. El presidente de la Sociedad de Criadores de Carpinchos del Uruguay, el productor salteño Javier Marzarolli, explicó que los animales carneados se venderán en supermercados y restaurantes locales ya que la escala de la faena no permite llegar a otros nichos de mercado que requieren una mayor producción y un suministro más constante.
Marzarolli expresó que "es una primera faena que marca un inicio a nivel nacional ya que es el único establecimiento del país que puede faenar tanto nutrias como carpinchos. En la reunión que tenemos junto a los demás productores del país vamos a estudiar la posibilidad de concretar una nueva faena, esperando contar con más animales que en ésta". El doctor Ricardo Siffredo, que viene trabajando en la parte sanitaria de las nutrias del criadero El Algarrobo y de los carpinchos del criadero Don Javier, indicó que "Todos estamos haciendo las primeras armas pero igualmente la faena salió muy bien".
Dada la actual situación de la economía uruguaya y las previsiones para el futuro, la comercialización de la carne de estos grandes roedores ha de ser vista con buenos ojos. Será sin dudas un precedente importante al momento no muy lejano en que nos veamos obligados a incluir roedores de menor porte en nuestra dieta.
A la faena asistieron autoridades municipales y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, además de otros productores que no aportaron animales a esta matanza, pero tienen proyectado hacerlo en las próximas. El presidente de la Sociedad de Criadores de Carpinchos del Uruguay, el productor salteño Javier Marzarolli, explicó que los animales carneados se venderán en supermercados y restaurantes locales ya que la escala de la faena no permite llegar a otros nichos de mercado que requieren una mayor producción y un suministro más constante.
Marzarolli expresó que "es una primera faena que marca un inicio a nivel nacional ya que es el único establecimiento del país que puede faenar tanto nutrias como carpinchos. En la reunión que tenemos junto a los demás productores del país vamos a estudiar la posibilidad de concretar una nueva faena, esperando contar con más animales que en ésta". El doctor Ricardo Siffredo, que viene trabajando en la parte sanitaria de las nutrias del criadero El Algarrobo y de los carpinchos del criadero Don Javier, indicó que "Todos estamos haciendo las primeras armas pero igualmente la faena salió muy bien".
Dada la actual situación de la economía uruguaya y las previsiones para el futuro, la comercialización de la carne de estos grandes roedores ha de ser vista con buenos ojos. Será sin dudas un precedente importante al momento no muy lejano en que nos veamos obligados a incluir roedores de menor porte en nuestra dieta.
sábado, 13 de marzo de 2010
DEGUSTANDO LA NUTRIA
MONTEVIDEO, URUGUAY, 18/08/01 (COMCOSUR AL DÍA) En el Salón de Convenciones del Hotel Casino Horacio Quiroga, en el departamento de Salto, se realizó la primera jornada de degustación de carne de nutria de criadero. Los animales provinieron del primer criadero uruguayo de nutrias, propiedad de Gloria Vigil y Gustavo Cousin, ubicado en el kilómetro 506 de la ex Ruta 3. Allí se crían unas llamadas "nutrias de mutación", derivadas del cruce entre las especies Myo Castor y la Nutria europea.
Las nutrias practican la poligamia cerrada, una familia está integrada por un macho y cinco o seis hembras, y si se agregara una hembra luego de que la familia ya se formó, las demás la matan. Una hembra puede dar entre 3 y 9 gazapos por cada parición. En el caso de que una hembra muera o sea retirada por otro motivo (comérsela, por ejemplo) las demás integrantes de la familia, alimentarán y cuidarán a sus crías. La nutria adulta come alrededor de 150 gramos de ración por día, o sea unos 25 kilos entre el destete y la faena. El período de gestación de la nutria ronda los cinco meses, y deben transcurrir 180 días para que los gazapos estén aptos para ser carneados. Una nutria faenada y limpia alcanza los tres kilos y medio y para ese peso, el largo de su cuero ya es el requerido por los mercados.
La nutria se come actualmente sólo en los restaurantes más selectos y su carne es muy codiciada debido a su bajo contenido en colesterol. Los criadores uruguayos proyectan aumentar la producción para poder llegar a mercados más importantes en el exterior. De la nutria sólo se desperdicia el grito: la carne se come, el cuero de la cola se usa para confeccionar artículos pequeños como mallas de relojes, los dientes para artesanías y el cuero del cuerpo para la confección de vestimentas. Debido a los usos que se le dá a su piel, es importante saber cuerear adecuadamente al animal, pues es necesario que las pieles no sean cortadas para que no disminuya su valor y no hayan desperdicios. Sólo con la venta de carne se cubren los costos de cría y faena. Todo lo demás (pieles y subproductos), es ganancia neta. En Europa se come carne de nutria desde hace varios años, mientras que en América, el país más nutriero es Argentina, donde ya hay una importante cantidad de criadores.
Las nutrias practican la poligamia cerrada, una familia está integrada por un macho y cinco o seis hembras, y si se agregara una hembra luego de que la familia ya se formó, las demás la matan. Una hembra puede dar entre 3 y 9 gazapos por cada parición. En el caso de que una hembra muera o sea retirada por otro motivo (comérsela, por ejemplo) las demás integrantes de la familia, alimentarán y cuidarán a sus crías. La nutria adulta come alrededor de 150 gramos de ración por día, o sea unos 25 kilos entre el destete y la faena. El período de gestación de la nutria ronda los cinco meses, y deben transcurrir 180 días para que los gazapos estén aptos para ser carneados. Una nutria faenada y limpia alcanza los tres kilos y medio y para ese peso, el largo de su cuero ya es el requerido por los mercados.
La nutria se come actualmente sólo en los restaurantes más selectos y su carne es muy codiciada debido a su bajo contenido en colesterol. Los criadores uruguayos proyectan aumentar la producción para poder llegar a mercados más importantes en el exterior. De la nutria sólo se desperdicia el grito: la carne se come, el cuero de la cola se usa para confeccionar artículos pequeños como mallas de relojes, los dientes para artesanías y el cuero del cuerpo para la confección de vestimentas. Debido a los usos que se le dá a su piel, es importante saber cuerear adecuadamente al animal, pues es necesario que las pieles no sean cortadas para que no disminuya su valor y no hayan desperdicios. Sólo con la venta de carne se cubren los costos de cría y faena. Todo lo demás (pieles y subproductos), es ganancia neta. En Europa se come carne de nutria desde hace varios años, mientras que en América, el país más nutriero es Argentina, donde ya hay una importante cantidad de criadores.
viernes, 12 de marzo de 2010
EL RETORNO DE LOS JABALÍES ASESINOS
MONTEVIDEO, URUGUAY, 11/09/01 (COMCOSUR AL DÍA) En los últimos años el jabalí africano se ha convertido en el principal depredador del rodeo ovino de nuestro país, produciendo importantes pérdidas a los productores. Por tal motivo, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) ha iniciado una campaña para exterminarlo.
Estos chanchos salvajes llegaron a Uruguay a principios del siglo XX, importados por el millonario argentino Aarón Anchorena para luego matarlos a balazos en su coto de caza de su estancia en el departamento de Colonia, actual "hogar de vacaciones" presidencial.
A medida que pasaron los años, la ausencia de enemigos naturales como tigres y leones, la abundancia de montes vírgenes y grandes pajonales salvajes, y la concuspicencia con chanchos domésticos o salvajes, derivó en un incremento desmedido de su población. Esto provocó la emigración de numerosos ejemplares a otras zonas del país, donde se establecieron y repitieron la historia. En un principio los jabalíes inmigrantes eran vegetarianos, y en todo caso sólo destrozaban los cultivos, pero al mudarse a regiones más inhóspitas, optaron por convertirse en carnívoros, ya que lo único comestible que encontraron fueron ovejas.
Hasta hace un tiempo sus ataques se concentraban en la época invernal, pero al aumentar la población, comenzaron a atacar las ovejas sin mirar el almanaque. Esta nueva costumbre alimenticia ha comenzado a producir grandes pérdidas a los criadores de lanares, sobre todo en los momentos de parición, cuando son atacados principalmente los corderos recién nacidos. Informó el SUL que las principales zonas afectadas "son los departamentos de Lavalleja, Cerro Largo, Durazno, Treinta y Tres, Florida, Maldonado, Rocha, Flores, Paysandú y Tacuarembó" (hubiera sido más fácil mencionar las que no).
A pesar de que no existe una forma de control realmente eficiente, según los estudios realizados por diversas instituciones tales como la Facultad de Ciencias, el propio SUL, y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), se utilizan algunos paliativos como las cercas eléctricas. De todos modos, debido a su alto costo, esta alternativa está limitada a algunos cultivos de poca extensión.
Otra de las formas de combatir al jabalí es la caza deportiva, aunque no da mucho resultado por los pocos animales que se capturan debido a la gran movilidad de los chanchos y a la mala puntería de nuestros cazadores.
También se utilizan jaulas con cebos, pero estos bichos son muy desconfiados y generalmente no entran por el aro (de la jaula). Los perros pastores pueden ser de utilidad en la protección de las majadas, alertando acerca de la presencia de los jabalíes y poniéndolos eventualmente en fuga, pero este método presenta varios inconvenientes.
Por un lado, está el asunto de que los perros deben superar en número a los chanchos, ya que en caso contrario también corren el riesgo de convertirse en su alimento; por otro lado, tenemos el asunto de que si los perros son tantos, a lo mejor sale más barato dejar que los jabalíes se coman alguna oveja de cuando en cuando, que alimentar a tamaña jauría.
El jabalí es un mamífero omnívoro cuyos machos pueden llegar a pesar unos 150 kilos frente a las hembras que sólo promedian unos 70. Sus hábitos son generalmente nocturnos y durante el día se esconden en la espesura del bosque virgen. Su vista es bastante pobre, pero la compensa con un muy buen olfato y un finísimo oído. Su agilidad le permite sortear grandes obstáculos y posee un muy mal carácter y una gran rudeza. Su forma de ataque es muy feroz y no existe en nuestro país un animal que pueda combatirlo cuerpo a cuerpo. Esto lleva a que muchos cazadores expertos tengan una gran pérdida de perros de caza por enfrentamientos cuerpo a cuerpo, en los que el jabalí puede medirse con más de perro a la vez y terminar por darles muerte.
Si en algún momento se encontrara la manera de cazarlo en masa, esta plaga introducida por obra y gracia de la fatuidad de un millonario podría convertirse en una interesante industria no tradicional. La carne de jabalí es muy apreciada en distintos países, y podría terminar generando divisas alternativas, convirtiendo una plaga en un beneficio.
En este sentido, si los ganaderos fueran vivos, criarían jabalíes (los que como se dijo no tienen enemigos naturales aquí) en lugar de ovejas (que son comidas por los jabalíes). Si se insiste con las ovejas, la solución al problema podría ser introducir al país tigres asiáticos para que se coman a los jabalíes, pero se corre el riesgo de que también se coman a las ovejas, así que mejor no.
Estos chanchos salvajes llegaron a Uruguay a principios del siglo XX, importados por el millonario argentino Aarón Anchorena para luego matarlos a balazos en su coto de caza de su estancia en el departamento de Colonia, actual "hogar de vacaciones" presidencial.
A medida que pasaron los años, la ausencia de enemigos naturales como tigres y leones, la abundancia de montes vírgenes y grandes pajonales salvajes, y la concuspicencia con chanchos domésticos o salvajes, derivó en un incremento desmedido de su población. Esto provocó la emigración de numerosos ejemplares a otras zonas del país, donde se establecieron y repitieron la historia. En un principio los jabalíes inmigrantes eran vegetarianos, y en todo caso sólo destrozaban los cultivos, pero al mudarse a regiones más inhóspitas, optaron por convertirse en carnívoros, ya que lo único comestible que encontraron fueron ovejas.
Hasta hace un tiempo sus ataques se concentraban en la época invernal, pero al aumentar la población, comenzaron a atacar las ovejas sin mirar el almanaque. Esta nueva costumbre alimenticia ha comenzado a producir grandes pérdidas a los criadores de lanares, sobre todo en los momentos de parición, cuando son atacados principalmente los corderos recién nacidos. Informó el SUL que las principales zonas afectadas "son los departamentos de Lavalleja, Cerro Largo, Durazno, Treinta y Tres, Florida, Maldonado, Rocha, Flores, Paysandú y Tacuarembó" (hubiera sido más fácil mencionar las que no).
A pesar de que no existe una forma de control realmente eficiente, según los estudios realizados por diversas instituciones tales como la Facultad de Ciencias, el propio SUL, y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), se utilizan algunos paliativos como las cercas eléctricas. De todos modos, debido a su alto costo, esta alternativa está limitada a algunos cultivos de poca extensión.
Otra de las formas de combatir al jabalí es la caza deportiva, aunque no da mucho resultado por los pocos animales que se capturan debido a la gran movilidad de los chanchos y a la mala puntería de nuestros cazadores.
También se utilizan jaulas con cebos, pero estos bichos son muy desconfiados y generalmente no entran por el aro (de la jaula). Los perros pastores pueden ser de utilidad en la protección de las majadas, alertando acerca de la presencia de los jabalíes y poniéndolos eventualmente en fuga, pero este método presenta varios inconvenientes.
Por un lado, está el asunto de que los perros deben superar en número a los chanchos, ya que en caso contrario también corren el riesgo de convertirse en su alimento; por otro lado, tenemos el asunto de que si los perros son tantos, a lo mejor sale más barato dejar que los jabalíes se coman alguna oveja de cuando en cuando, que alimentar a tamaña jauría.
El jabalí es un mamífero omnívoro cuyos machos pueden llegar a pesar unos 150 kilos frente a las hembras que sólo promedian unos 70. Sus hábitos son generalmente nocturnos y durante el día se esconden en la espesura del bosque virgen. Su vista es bastante pobre, pero la compensa con un muy buen olfato y un finísimo oído. Su agilidad le permite sortear grandes obstáculos y posee un muy mal carácter y una gran rudeza. Su forma de ataque es muy feroz y no existe en nuestro país un animal que pueda combatirlo cuerpo a cuerpo. Esto lleva a que muchos cazadores expertos tengan una gran pérdida de perros de caza por enfrentamientos cuerpo a cuerpo, en los que el jabalí puede medirse con más de perro a la vez y terminar por darles muerte.
Si en algún momento se encontrara la manera de cazarlo en masa, esta plaga introducida por obra y gracia de la fatuidad de un millonario podría convertirse en una interesante industria no tradicional. La carne de jabalí es muy apreciada en distintos países, y podría terminar generando divisas alternativas, convirtiendo una plaga en un beneficio.
En este sentido, si los ganaderos fueran vivos, criarían jabalíes (los que como se dijo no tienen enemigos naturales aquí) en lugar de ovejas (que son comidas por los jabalíes). Si se insiste con las ovejas, la solución al problema podría ser introducir al país tigres asiáticos para que se coman a los jabalíes, pero se corre el riesgo de que también se coman a las ovejas, así que mejor no.
jueves, 11 de marzo de 2010
LOS BÚFALOS DE DON LAÍDES GOZAN DE BUENA SALUD
MONTEVIDEO – URUGUAY - 28/05/02 (COMCOSUR AL DÍA) En el departamento de Artigas hay un rico terrateniente llamado Laídes dos Santos que hace veintidós años importó una manada de búfalos (bubalinos) para entretenerse matándolos a balazos. A diferencia de las vacas, estos animales no sólo son capaces de romper los alambrados, sino también de atravesar a nado importantes corrientes de agua como el río Uruguay, por ejemplo. Esta posibilidad preocupa porque en la vecina provincia argentina de Corrientes prolifera la aftosa, y los búfalos podrían transmitirla al ganado uruguayo. Esto se supo desde siempre, pero nunca hubo autoridad alguna que tomara cartas en el asunto.
Con el correr del tiempo, el hacendado se aburrió de asesinar búfalos y éstos se reprodujeron libremente en forma abundante, dado que el único depredador que tenían era el hacendado mismo. A principios del corriente mes de mayo, la Asociación Rural del Uruguay (el organismo que nuclea a los grandes terratenientes) se acordó de los búfalos y reclamó que fueran vacunados contra la aftosa o sacrificados. Sin embargo, ninguno de los técnicos que lo intentó pudo aplicarles la vacuna antiaftósica: los 300 o 400 búfalos de don Laídes se hallan en un estado totalmente salvaje y ni siquiera fue posible cercarlos o encerrarlos. Cuando se intentó hacerlo, tiraron los alambrados, atravesaron los bañados a la carrera, y se perdieron en los intrincados montes y bañados que proliferan en la zona.
El primer foco de aftosa en Uruguay se detectó en octubre de 2001 en dicho departamento, y el gobierno obligó al productor en cuyo campo apareció la enfermedad a aplicar el "rifle sanitario" a la totalidad de su rodeo. Sin embargo, ya entonces los vecinos sospechaban de los búfalos de don Laídes. Algunos de ellos incluso recorrieron las orillas del Río Uruguay y comprobaron lo que ya era vox pópuli en el departamento: que los búfalos cruzaban el río a nado para pastar en territorio argentino y luego volvían a sus campos, aunque –felizmente- hasta ahora nunca fue detectada aftosa en los campos de don Laídes.
Los búfalos de don Laídes son tan fuertes como temidos por su agresividad, completamente salvajes por el abandono y la falta de relacionamiento con humanos, arrancan las alambradas, invaden los plantíos, destrozan los arrozales vecinos, atropellan contra camiones y autos, y hasta se ha dado el caso de un vecino que debió ser hospitalizado a consecuencia de las heridas que recibiera al ser embestido por uno de estos animales. Los arroceros vecinos han optado por lisa y llanamente matar a balazos a los búfalos que ingresan en sus propiedades. La imposibilidad material de vacunar las bestias provocó primero preocupación y luego una airada exigencia en filas de la Asociación Rural del Uruguay. Sin embargo, 20 días después de las protestas y las "airadas exigencias," nadie ha tomado una sola medida al respecto.
-
Nota del 11 de marzo de 2010: Nunca más volví a oir hablar de los búfalos de don Laídes. En Google sólo aparece la nota de prensa del diario La República que sirvió de base para este comentario.
Con el correr del tiempo, el hacendado se aburrió de asesinar búfalos y éstos se reprodujeron libremente en forma abundante, dado que el único depredador que tenían era el hacendado mismo. A principios del corriente mes de mayo, la Asociación Rural del Uruguay (el organismo que nuclea a los grandes terratenientes) se acordó de los búfalos y reclamó que fueran vacunados contra la aftosa o sacrificados. Sin embargo, ninguno de los técnicos que lo intentó pudo aplicarles la vacuna antiaftósica: los 300 o 400 búfalos de don Laídes se hallan en un estado totalmente salvaje y ni siquiera fue posible cercarlos o encerrarlos. Cuando se intentó hacerlo, tiraron los alambrados, atravesaron los bañados a la carrera, y se perdieron en los intrincados montes y bañados que proliferan en la zona.
El primer foco de aftosa en Uruguay se detectó en octubre de 2001 en dicho departamento, y el gobierno obligó al productor en cuyo campo apareció la enfermedad a aplicar el "rifle sanitario" a la totalidad de su rodeo. Sin embargo, ya entonces los vecinos sospechaban de los búfalos de don Laídes. Algunos de ellos incluso recorrieron las orillas del Río Uruguay y comprobaron lo que ya era vox pópuli en el departamento: que los búfalos cruzaban el río a nado para pastar en territorio argentino y luego volvían a sus campos, aunque –felizmente- hasta ahora nunca fue detectada aftosa en los campos de don Laídes.
Los búfalos de don Laídes son tan fuertes como temidos por su agresividad, completamente salvajes por el abandono y la falta de relacionamiento con humanos, arrancan las alambradas, invaden los plantíos, destrozan los arrozales vecinos, atropellan contra camiones y autos, y hasta se ha dado el caso de un vecino que debió ser hospitalizado a consecuencia de las heridas que recibiera al ser embestido por uno de estos animales. Los arroceros vecinos han optado por lisa y llanamente matar a balazos a los búfalos que ingresan en sus propiedades. La imposibilidad material de vacunar las bestias provocó primero preocupación y luego una airada exigencia en filas de la Asociación Rural del Uruguay. Sin embargo, 20 días después de las protestas y las "airadas exigencias," nadie ha tomado una sola medida al respecto.
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Nota del 11 de marzo de 2010: Nunca más volví a oir hablar de los búfalos de don Laídes. En Google sólo aparece la nota de prensa del diario La República que sirvió de base para este comentario.
miércoles, 3 de marzo de 2010
LA CRÍA DE LOMBRICES: UNA INDUSTRIA SUBTERRÁNEA
Estos días no ando con ganas de escribir nada nuevo, así que me estoy dedicando a publicar otra vez cosas que escribí antes. Este artículo de hoy pertenece a una serie que se llama "El rincón conservacionista", la que se caracteriza por el crudo realismo de sus descripciones y la poca confiabilidad científica que merece. De todas maneras, los hechos y los procedimientos descriptos en ésta y las siguientes notas de la serie, son reales.
RINCÓN CONSERVACIONISTA
1/LA CRÍA DE LOMBRICES: UNA INDUSTRIA SUBTERRÁNEA
Desde hace veinte años unas 400 personas se dedican a la cría de lombrices en Uruguay. Más allá de la utilidad de estos anélidos como carnada para la pesca (parecen anatómicamente diseñadas a propósito para el anzuelo), las lombrices se utilizan para la producción de abonos orgánicos como el humus, un producto natural muy balanceado utilizado básicamente en jardinería. El trabajo con las lombrices no es fácil, pero con el correr del tiempo los lombricultores uruguayos han aprendido el oficio y han ocupado un nicho de mercado que hasta hace pocos años a nadie se le había ocurrido explotar. Muchos se iniciaron mediante un simple curso de lombricultura y la compra de una "matriz" estándar, lo que significa una inversión inicial aproximada de 250 dólares. A ello se le debe sumar un gran impulso para trabajar duro y sin horario en procura de crear las condiciones adecuadas para cuidar la producción, hacerla crecer e intentar entrar en un mercado difícil de conquistar.
La "matriz" es un conglomerado de unas 60 mil lombrices de diferentes edades que se ubican promiscuamente en un módulo de dos metros cuadrados. El trabajo más delicado para estos productores es proporcionarle a las lombrices una alimentación adecuada (basura, por ejemplo) y mantener en el ambiente el índice correcto de humedad (entre el 70 y el 80 por ciento). En esas condiciones, la población se duplica cada tres meses. Hay que tener en cuenta que la multiplicación de las lombrices se regula mediante la alimentación. El carácter de hermafroditas que ostentan estos bichos facilita las cosas, pero su gula es tal que si no tienen comida hacen huelga de anillos caídos y dejan de reproducirse. A la matriz donde se revuelcan las lombrices se le agrega cada 10 o 15 días una capa de bosta vacuna o equina o de la basura orgánica de la que se disponga en el establecimiento. Con esa materia prima de miércoles, la lombriz se encarga de elaborar el humus.
Los productores de lombrices (que en otro orden de cosas es preferible no tengan melindres olfativos) también suelen producir compost, que es un abono orgánico empleado en la agricultura que se obtiene a partir de restos de materia orgánica (basura y bosta, de nuevo). En este proceso no actúan las lombrices sino las bacterias (que al fin y al cabo son como lombrices muy chiquitas) en combinación con temperaturas elevadas y unos cinco o seis meses de tiempo. Luego el compost se le pasa a la lombriz para que -comiendo y defecando- lo trabaje durante unos 10 meses hasta dejar pronto el humus. Al culminar todo el proceso, queda aproximadamente un 40% del volúmen inicial de porquerías y tierra transformado en el codiciado humus.
El humus se utiliza principalmente en jardinería, y tiene la ventaja de que no quema las plantas como ocurre con los fertilizantes artificiales o los incendios. A principios de la década del 90 hubo varios emprendimientos de este tipo, principalmente en tambos, pero muchos de esos productores debieron abandonar la actividad por las dificultades que tenían para acceder a los mercados (aquello de "mucho humus y pocas macetas"). Actualmente muchos de los consumidores de humus son granjas hortícolas que demandan ciertos valores de nutrientes y de pH, muchas de las cuales hasta compran directamente las lombrices que utilizan para su propia producción.
Son cada vez más las familias que encaran este desafío como una manera de ganarse la vida al tiempo que es un número cada vez más importante el de los productores que optan por utilizar abonos orgánicos. Si se mantiene esta tendencia en crecimiento, las faltriqueras, las lombrices, y la agricultura, agradecidas.
RINCÓN CONSERVACIONISTA
1/LA CRÍA DE LOMBRICES: UNA INDUSTRIA SUBTERRÁNEA
Desde hace veinte años unas 400 personas se dedican a la cría de lombrices en Uruguay. Más allá de la utilidad de estos anélidos como carnada para la pesca (parecen anatómicamente diseñadas a propósito para el anzuelo), las lombrices se utilizan para la producción de abonos orgánicos como el humus, un producto natural muy balanceado utilizado básicamente en jardinería. El trabajo con las lombrices no es fácil, pero con el correr del tiempo los lombricultores uruguayos han aprendido el oficio y han ocupado un nicho de mercado que hasta hace pocos años a nadie se le había ocurrido explotar. Muchos se iniciaron mediante un simple curso de lombricultura y la compra de una "matriz" estándar, lo que significa una inversión inicial aproximada de 250 dólares. A ello se le debe sumar un gran impulso para trabajar duro y sin horario en procura de crear las condiciones adecuadas para cuidar la producción, hacerla crecer e intentar entrar en un mercado difícil de conquistar.
La "matriz" es un conglomerado de unas 60 mil lombrices de diferentes edades que se ubican promiscuamente en un módulo de dos metros cuadrados. El trabajo más delicado para estos productores es proporcionarle a las lombrices una alimentación adecuada (basura, por ejemplo) y mantener en el ambiente el índice correcto de humedad (entre el 70 y el 80 por ciento). En esas condiciones, la población se duplica cada tres meses. Hay que tener en cuenta que la multiplicación de las lombrices se regula mediante la alimentación. El carácter de hermafroditas que ostentan estos bichos facilita las cosas, pero su gula es tal que si no tienen comida hacen huelga de anillos caídos y dejan de reproducirse. A la matriz donde se revuelcan las lombrices se le agrega cada 10 o 15 días una capa de bosta vacuna o equina o de la basura orgánica de la que se disponga en el establecimiento. Con esa materia prima de miércoles, la lombriz se encarga de elaborar el humus.
Los productores de lombrices (que en otro orden de cosas es preferible no tengan melindres olfativos) también suelen producir compost, que es un abono orgánico empleado en la agricultura que se obtiene a partir de restos de materia orgánica (basura y bosta, de nuevo). En este proceso no actúan las lombrices sino las bacterias (que al fin y al cabo son como lombrices muy chiquitas) en combinación con temperaturas elevadas y unos cinco o seis meses de tiempo. Luego el compost se le pasa a la lombriz para que -comiendo y defecando- lo trabaje durante unos 10 meses hasta dejar pronto el humus. Al culminar todo el proceso, queda aproximadamente un 40% del volúmen inicial de porquerías y tierra transformado en el codiciado humus.
El humus se utiliza principalmente en jardinería, y tiene la ventaja de que no quema las plantas como ocurre con los fertilizantes artificiales o los incendios. A principios de la década del 90 hubo varios emprendimientos de este tipo, principalmente en tambos, pero muchos de esos productores debieron abandonar la actividad por las dificultades que tenían para acceder a los mercados (aquello de "mucho humus y pocas macetas"). Actualmente muchos de los consumidores de humus son granjas hortícolas que demandan ciertos valores de nutrientes y de pH, muchas de las cuales hasta compran directamente las lombrices que utilizan para su propia producción.
Son cada vez más las familias que encaran este desafío como una manera de ganarse la vida al tiempo que es un número cada vez más importante el de los productores que optan por utilizar abonos orgánicos. Si se mantiene esta tendencia en crecimiento, las faltriqueras, las lombrices, y la agricultura, agradecidas.
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