Si, ya sé, no me diga nada... tendría que haber publicado esto hace quince días... pero bueno, me olvidé, uno no puede estar en todo, aunque a veces lo parezca... qué le va a hacer.
Desde varios milenios antes de nuestra era, en las culturas mediterráneas, al principio de la primavera (en esta época de marzo) se hacía una fiesta de varios días (hasta una semana) de duración en la primera luna llena de la primavera, por el “paso” del invierno a la primavera.
Los misterios de Eleusis, fundados en fecha muy temprana —sin duda antes de redactarse los poemas homéricos— fueron durante más de un milenio el símbolo espiritual de la cultura griega. Se sabe que la iniciación era en la Pascua. Se realizaba la ceremonia del pan (dedicado a Ceres, la diosa de los cereales) y del vino.
En Egipto (probablemente mucho antes de los misterios eleusinos) el sacerdote administraba una especie de hostia sacramental, mediante la cual se «recibía» a la diosa Isis dentro del propio cuerpo. Los ritos fueron diseñados por un miembro de la familia eumólpida, administradora perpetua del santuario de estos misterios.
Los judíos celebran la Pascua (pésaj), para conmemorar su escape del cautiverio de manos de los egipcios (aproximadamente en 1250 a. C.). El pésaj judío se origina en la historia contada en la Torá, en la que Yahvé mató a todos los primogénitos de los egipcios. Esta era la última de las plagas enviadas por Dios en contra del Faraón de Egipto y su pueblo por su negativa de liberar a los hijos de Israel.
La Pascua de Resurrección es la celebración cristiana que conmemora la resurrección de Jesucristo. La fecha de celebración varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril, ya que tiene lugar el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte. Los primeros cristianos —que eran judíos— celebraban la Pascua de Resurrección a la par cronológica que la Pascua judía. Pero desde el Concilio de Nicea los cristianos separaron la celebración de la Pascua judía de la cristiana, quitándole los elementos hebreos.
En Uruguay, la Pascua se celebra yendo a acampar, cazando, pescando, comiendo asado y tomando mucho vino (como los griegos ¿vio?). Los uruguayos que siguen la tradición cristiana van a la iglesia con ramos de olivo. Otros, en cambio, se van a tomar cerveza a Paysandú o a mirar a unos señores disfrazados de gauchos saltando en un caballo. Unos otros mas, la celebran yendo a Cinemateca a mirar películas raras. En fin, que hay para todos los gustos. Yo, como buen agnóstico que soy, en las pascuas me quedo en ascuas...
(y a mi no me importa mucho que digamos)
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domingo, 11 de abril de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
SOBRE LO BIZARRO Y LO GROTESCO
Cuando los Picapiedras empezaron a hablar, cada uno llamaba a las cosas como le parecía. A la Luna, por ejemplo, Pedro la llamaba Xlipatxi, Pablo la denominaba Trucutuna, Vilma se refería a ella como Antople, y Betty le decía Uffa. Y así con todas las demás cosas de la tierra y de los cielos.
Como resultado de esa gran creatividad, ninguno sabía de lo que estaba hablando el otro, por lo que el lenguaje no les servía más que para cantar y para jorobar a los demás. Entonces, un día, Bam Bam los reunió a todos y les dijo que se dejaran de embromar, que usaran el mismo nombre para cada cosa, que si no nunca iban a salir de la Edad de Piedra.
Le costó hacerles entender la necesidad de unificar las palabras (entre otras cosas porque cuando hablaba, todos entendían cosas distintas), pero haciendo dibujitos en la arena y muchas morisquetas, Bam Bam logró que entendieran el asunto y se pusieran de acuerdo y eligieran un nombre común para cada cosa.
Entonces Pedro, Pablo, Vilma y Betty (y Bam Bam) comenzaron a llamar a la Luna “Luna”, al Sol “Sol”, al Pan “Pan”, y al Vino “Vino”, y así fue como luego surgió la civilización y la cultura y los partidos de fútbol, y las estampitas, y hasta la televisión.
Pues bien, hasta ahora, para decir que una persona era “valiente, esforzada, generosa, lúcida, espléndida”, decíamos que era una persona “bizarra” (El Cid Campeador, bizarro caballero), y eso es lo que entiendo yo cuando me hablan de alguien o algo bizarro.
Del mismo modo, hasta ahora, para decir que algo era “ridículo, extravagante, irregular, grosero o de mal gusto”, decíamos que era “grotesco”.
Pero sucede que de un tiempo a esta parte, cada vez más gente ha comenzado a usar la palabra "bizarro" en sustitución de la palabra "grotesco".
Si de ahora en adelante hacemos un cónclave como el de los Picapiedras y decidimos todos juntos sustituir la palabra “grotesco” por la palabra “bizarro” y elegir otra para sustituir a esta última, no tengo ningún problema.
Lo que no tiene gollete es que, usando el mismo idioma, en una misma sociedad, en una misma cultura, en una misma habitación, unos usen esa palabra para designar una cosa y otros la usen para designar otra completamente distinta.
Que si seguimos por ese camino, me parece que vamos a terminar como estaban los Picapiedras al principio, sin entendernos entre nosotros, desinventando la rueda y la escritura, y cambiando nuestras cómodas mansiones por húmedas cavernas sin luz eléctrica ni watercló, y –lo que sería terrible- hasta sin televisión...
.
Lo más terrible del asunto es que esa transmutación de bizarro por grotesco nace de una mala traducción de la historieta "Superman", donde había un universo paralelo que estaba sin terminar, con unos habitantes que parecían estatuas a medio esculpir, que se llamaban "The bizarros", modificación de la palabra inglesa "bizarre" que quiere decir "grotesco", pero que no fue traducida por la editorial (no recuerdo si era la Novaro o la SEA). Por tal motivo fue que las nuevas generaciones comenzaron a creer que en español "bizarro" quería decir "grotesco".

Como resultado de esa gran creatividad, ninguno sabía de lo que estaba hablando el otro, por lo que el lenguaje no les servía más que para cantar y para jorobar a los demás. Entonces, un día, Bam Bam los reunió a todos y les dijo que se dejaran de embromar, que usaran el mismo nombre para cada cosa, que si no nunca iban a salir de la Edad de Piedra.
Le costó hacerles entender la necesidad de unificar las palabras (entre otras cosas porque cuando hablaba, todos entendían cosas distintas), pero haciendo dibujitos en la arena y muchas morisquetas, Bam Bam logró que entendieran el asunto y se pusieran de acuerdo y eligieran un nombre común para cada cosa.
Entonces Pedro, Pablo, Vilma y Betty (y Bam Bam) comenzaron a llamar a la Luna “Luna”, al Sol “Sol”, al Pan “Pan”, y al Vino “Vino”, y así fue como luego surgió la civilización y la cultura y los partidos de fútbol, y las estampitas, y hasta la televisión.
Pues bien, hasta ahora, para decir que una persona era “valiente, esforzada, generosa, lúcida, espléndida”, decíamos que era una persona “bizarra” (El Cid Campeador, bizarro caballero), y eso es lo que entiendo yo cuando me hablan de alguien o algo bizarro.
Del mismo modo, hasta ahora, para decir que algo era “ridículo, extravagante, irregular, grosero o de mal gusto”, decíamos que era “grotesco”.
Pero sucede que de un tiempo a esta parte, cada vez más gente ha comenzado a usar la palabra "bizarro" en sustitución de la palabra "grotesco".
Si de ahora en adelante hacemos un cónclave como el de los Picapiedras y decidimos todos juntos sustituir la palabra “grotesco” por la palabra “bizarro” y elegir otra para sustituir a esta última, no tengo ningún problema.
Lo que no tiene gollete es que, usando el mismo idioma, en una misma sociedad, en una misma cultura, en una misma habitación, unos usen esa palabra para designar una cosa y otros la usen para designar otra completamente distinta.
Que si seguimos por ese camino, me parece que vamos a terminar como estaban los Picapiedras al principio, sin entendernos entre nosotros, desinventando la rueda y la escritura, y cambiando nuestras cómodas mansiones por húmedas cavernas sin luz eléctrica ni watercló, y –lo que sería terrible- hasta sin televisión...
.
Lo más terrible del asunto es que esa transmutación de bizarro por grotesco nace de una mala traducción de la historieta "Superman", donde había un universo paralelo que estaba sin terminar, con unos habitantes que parecían estatuas a medio esculpir, que se llamaban "The bizarros", modificación de la palabra inglesa "bizarre" que quiere decir "grotesco", pero que no fue traducida por la editorial (no recuerdo si era la Novaro o la SEA). Por tal motivo fue que las nuevas generaciones comenzaron a creer que en español "bizarro" quería decir "grotesco".

domingo, 21 de febrero de 2010
EL SEXO Y EL GÉNERO Y EL IDIOMA
Me reenviaron un mail que en lo sustancial dice:
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".
¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es".
Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".
Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (*) (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no "pacienta"; etcétera.
(*)Yo pienso que aquí debería decir "sexo", porque las que tienen género son las palabras. Las personas, en cambio, tienen sexo, gracias a dios.
(...)
Acá me avisan ahora que tengo los boletines atrasados, que la Real Academia Española ha "aceptado" ese tipo de palabras, que no tuvo inconveniente en admitirlas como correctas ("Intendenta" ya luce tan campante en el mataburros, por ejemplo). Si, eso es así, la RAE nunca tiene ningún inconveniente para admitir nada, porque tan sólo registra los cambios que se producen en el idioma.
El idioma está vivo y se transforma y cambia y la Academia legitima cualquier cosa, y es por eso que dentro de unos años estarán todos hablando como los locutores de los informativos, o como los conductores de los programas de entretenimiento, o como los desplazados y los marginados.
Yo no, yo seguiré escribiendo "septiembre". Porque así como no acepté los cambios en el idioma que nos quisieron imponer los milicos durante la dictadura, tampoco aceptaré estos otros, provenientes del show business. Porque a veces, lo reaccionario no es resistir un cambio, sino promoverlo.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".
¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es".
Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".
Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (*) (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no "pacienta"; etcétera.
(*)Yo pienso que aquí debería decir "sexo", porque las que tienen género son las palabras. Las personas, en cambio, tienen sexo, gracias a dios.
(...)
Acá me avisan ahora que tengo los boletines atrasados, que la Real Academia Española ha "aceptado" ese tipo de palabras, que no tuvo inconveniente en admitirlas como correctas ("Intendenta" ya luce tan campante en el mataburros, por ejemplo). Si, eso es así, la RAE nunca tiene ningún inconveniente para admitir nada, porque tan sólo registra los cambios que se producen en el idioma.
El idioma está vivo y se transforma y cambia y la Academia legitima cualquier cosa, y es por eso que dentro de unos años estarán todos hablando como los locutores de los informativos, o como los conductores de los programas de entretenimiento, o como los desplazados y los marginados.
Yo no, yo seguiré escribiendo "septiembre". Porque así como no acepté los cambios en el idioma que nos quisieron imponer los milicos durante la dictadura, tampoco aceptaré estos otros, provenientes del show business. Porque a veces, lo reaccionario no es resistir un cambio, sino promoverlo.
domingo, 14 de febrero de 2010
DICCIONARIO INGLÉS-ESPAÑOL DE MALAS PALABRAS E INSULTOS
DICCIONARIO INGLÉS-ESPAÑOL DE MALAS PALABRAS EN LA TV Y EN EL CINE
“ASSHOLE” se traduce por “Tonto de capirote”
“FUCK OFF,” se traduce por “Desaparece de mi vista”
“FUCK YOU” se traduce por “Vete al diablo”
“FUCK YOU, BLOODY FAGGOT” se traduce por “Vete al diablo, badulaque”
“JACKASS” se traduce por “tontuelo”
“JACK OFF” se traduce por “Ve a hacer lo que tengas que hacer”
“KISS MY ASS” se traduce por “No me importa lo que dices”
“MOTHER FUCKER” se traduce por “Eres una mala persona”
“SON OF A BITCH” se traduce por “Pequeño bastardo”
“SUCK MY COK” se traduce por “Cállate, tonto”
“SUCK MY ASS, YOU WHIMPY” se traduce por “Hazme reverencia, so gandul”
“ASSHOLE” se traduce por “Tonto de capirote”
“FUCK OFF,” se traduce por “Desaparece de mi vista”
“FUCK YOU” se traduce por “Vete al diablo”
“FUCK YOU, BLOODY FAGGOT” se traduce por “Vete al diablo, badulaque”
“JACKASS” se traduce por “tontuelo”
“JACK OFF” se traduce por “Ve a hacer lo que tengas que hacer”
“KISS MY ASS” se traduce por “No me importa lo que dices”
“MOTHER FUCKER” se traduce por “Eres una mala persona”
“SON OF A BITCH” se traduce por “Pequeño bastardo”
“SUCK MY COK” se traduce por “Cállate, tonto”
“SUCK MY ASS, YOU WHIMPY” se traduce por “Hazme reverencia, so gandul”
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