(y a mi no me importa mucho que digamos)
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viernes, 22 de enero de 2010

RECUERDOS EN TROPEL

Los conceptos fundamentales del materialismo dialéctico, La Banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Peppers, Confesión de un comisario a un juez de instrucción, Conversación en La Catedral, Sus Majestades Satánicas Solicitan, Las venas abiertas de América Latina, La conferencia secreta del Toto’s Bar, El cumpleaños de Juan Angel, Las fresas de la amargura, Dos o tres cosas que yo sé de ella, La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada.

Teorema y La Batalla de Argelia, La Hora de Los Hornos, LBJ, 79 Primaveras, Diario del Che, Todo detrás de Momo, Zabriskie Point, Rayuela, Cien años de Soledad, Viglietti, Canto Libre, Ten Years After, The Who, Janis Joplin, Brian Jones, Jimy Hendrix, Woodstock.

Cinemateca, Club de Grabado, Feria de Libros y Grabados, Marcha, Cuadernos de Marcha, El Oriental, Capítulo Oriental, Enciclopedia Uruguaya, Pinap, Pelo, Expreso Imaginario, Musicación, El Kinto, Mateo, Buscaglia, Urbano, Los Delfines, Cold Cofee, Los Killers, Las Manzanas, La Cabaña, Radio Vanguardia, Carlos Martins, Oscar De León, Ruben Castillo, Dis-dis-dis-discodrómo, Marga y Betty, Aldo y Daniel, Jugolín.

Estado de Sitio, La Patria Compañero, Cuestión, Pequeño Gran Hombre, Creedence Clearwater Revival, Los 400 Golpes, Rinocerontes, Chau Che, Libertad, Libertad, Quilapayún, La revista de los viernes, Misia Dura, Abadie, Rocha, Silva, Spencer y Joya, Amadeo Carrizo, Carlos Solé, Mil Millas Orientales, lindo, lindo, lindo...

domingo, 10 de enero de 2010

AVATARES

El miércoles fuimos con S. a ver "Avatar", más que nada pensando en pasar un largo buen rato (2:40 hs.) mirando una cinta de biógrafo de ciencia ficción, género que nos apasiona a ambos, pero nos encontramos con algo muchísimo mejor de lo que esperábamos.

Para empezar, es una película que desde lo puramente estético, es bellísima. Estas cosas son cuestión de gustos, pero creo que junto con "Los sueños de Akira Kurosawa", es la película más bella que ví en mi vida.

Desde el punto de vista técnico, la película está perfectamente narrada, sin ningún error ni de continuidad ni de nada, con un montaje dinámico que haría las delicias de Dziga Vertov. Yo no sé, capaz que ahora con tanta computadora la tarea del montajista es más fácil que antes, pero -¡vamos!- ha de ser complicado mezclar tantas cosas distintas sin que se note que lo son.

Más allá de eso, "Avatar" es una película tan políticamente correcta que a pesar de que ganan los buenos, uno sale del cine más que triste, porque se da cuenta de que lo que las grandes empresas hacen en ese planeta es lo mismo que ya han hecho en éste, y que los militares que desembarcan en Pandora para proteger los intereses de esas empresas son iguales a los que desembarcaron en Irak (por no abundar) para hacer más o menos lo mismo.

En la película, los malos son derrotados porque literalmente todo el planeta "Pandora" se pone en su contra. Aquí en cambio, los malos han triunfado porque el planeta está desconectado de la gente y la gente es comprada por la Barrick Gold (por ejemplo), que es la empresa terráquea más parecida a la de la película.

El planeta Pandora se salva porque echa a los invasores humanos. Nosotros, en cambio, somos los humanos y no sólo no nos podemos echar, sino que además no podemos parar de depredar el planeta. Entonces, uno sale del cine triste, porque se dá cuenta de que nos estamos haciendo el harakiri simplemente por codicia.

Y ahora me doy cuenta de que al final nos va a pasar lo mismo que a los humanos de la película de Cameron: será el planeta el que se encargue de nosotros por haberle hecho lo que le hemos hecho. La diferencia es que nosotros no tendremos a dónde ir.

lunes, 28 de diciembre de 2009

PEQUEÑO GIGANTE

Ayer miré "Gigante", la película del director uruguayo de nacionalidad argentina Adrián Biniez que ganó tres ositos en el festival de Berlín (el de Plata- Gran Premio del Jurado, el Premio Alfred Bauer, y el premio a la mejor Opera Prima).

Es una peliculita simpática y amable, bastante bien hecha, demasiado medida para mi gusto. Yo no sé con cuales películas compitió en Berlín, pero bueno, está bien, viva viva, tres premios tres.

Gigante es un ejemplo claro de una película festivalera, es decir: es una película pensada para ganar premios en festivales. Y eso se nota porque ni Biniez ni su producción pensaron en que esa película iba a ser vista por los habitantes de la ciudad en la que fue filmada al momento de elegir los escenarios en que fue rodada.

Me explico: en una película, al igual que en un libro, debe establecerse lo que se llama un "pacto ficcional" entre el autor y el espectador o lector. Y para que ese pacto funcione, si estamos ante una obra realista o naturalista, el autor ha de facilitar las cosas, evitando irracionalidades. Por ejemplo: si la película se desarrolla en Rio de Janeiro, no puede haber un esquimal andando en kayak en la playa de Ipanema.

Pues bien, en Gigante la acción se desarrolla principal, notoria y ostensiblemente en el Cerrito de la Victoria. Sin embargo, vemos pasar ómnibus que pasan a kilómetros de allí, y resulta que caminando unas cuadras para allá, llegamos a la escalinata de Punta Gorda, y cuando bajamos esa escalinata nos encontramos con la playa del Buceo.

Y bueno, ahí se me vino abajo el pacto ficcional. Me resultó imposible dejar de pensar que el tipo no estaba donde parecía que estaba sino en otro lado y que si agarraba para ahí no podía llegar allí... ¿se entiende?

Las películas buenas cuidan esos aspectos. En este caso, si se precisaba una playa, no había nada que impidiera que los protagonistas vivieran en el Buceo (que también tiene viviendas humildes) y no en el Cerrito de la Victoria (aún filmándola en el Cerrito de la Victoria).

Igual no importa demasiado, mayormente porque la película en sí no importa demasiado. Un asunto aparte es su protagonista (Horacio Camandule) un muy buen tipo, maestro él. También quedó muy linda la música de los Buenos Muchachos a la hora de los créditos. Si, ya sé, soy un asqueroso. No puedo evitarlo.

lunes, 19 de octubre de 2009

UNA NOCHE EN EL TEATRO

Ayer fuimos al Teatro Solís. Hacía mucho tiempo que no iba al Teatro Solís. Las entradas se agotaron pero la sala no se llenó. Había un montón de plateas vacías, sin embargo lo mejor que pudimos conseguir fue la segunda fila de un palco alto. ¿Hay gente que compra la entrada por colaborar no más? ¿El sistema de venta UTS tiene fallas que todavía no se han detectado? ¿Se dejan butacas vacías por gusto? ¿Nadie se da cuenta? ¿O es que a nadie le importa?

En el boleto decía que no se permitiría la entrada a la sala luego de comenzada la función. La función comenzó diez minutos más tarde porque seguía entrando gente. Más aún, la función comenzó y aún seguía entrando gente y la acomodaban con unas linternitas muy discretas mientras las brujas le decían a Macbeth y a Banquo lo bien que le iban a ir las cosas.

¿Por qué ponen en los boletos que no se permitirá la entrada a la sala luego de comenzada la función, si se permite entrar a la sala luego de comenzada la funcion? Si mentir es algo malo en el ámbito individual, también debería serlo en el institucional. ¿Por qué me miente Gerardo Grieco?

Que se demore el inicio de la función porque la gente llega tarde y que se permita el ingreso de espectadores luego de comenzada la función, no es un acto de tolerancia con los demorones, sino una falta de respeto para con los actores y los espectadores que llegaron en hora.

En fin, cuando Andrea Davidowicz le daba manija a su marido para que limpiara a Delfi Galbiatti, le sonó el celular, pero no atendió. Cuando Macbeth tiró al suelo a un mensajero que le traía una mala noticia, hubo gente que se rió, y a mi me parece que fue por ir demasiado al Teatro de Verano a ver parodistas (también se rieron de algunos berrinches de Lady Macbeth), porque no creo que Shakespeare haya querido hacer reir en esas partes. Capaz que el director tiene que ajustar eso, digo, para que los amantes del Carnaval no se confundan, me parece.

Pero bueno, en fin, a pesar de los pesares (de estos y de otros que no contaré porque para qué aguar la fiesta), estuvo muy lindo y valió la pena ir, y la puesta en escena está muy buena, y el Teatro Solís está precioso, y bienvenido el teatro a ochenta pesos todas las localidades. Vayan

jueves, 10 de septiembre de 2009

HOGAR, TRISTE HOGAR


Bueno, hoy tocó crítica televisiva, pero no me hagan mucho caso, yo no sé nada de estas cosas de la comunicación audiovisual, hablo porque el aire es gratis y de atrevido que soy, no más. A ver si sale...

Hay veces en que uno hace cosas sin darse cuenta. Eso tiene un nombre en la psicología, pero ahora no me acuerdo y no tengo ganas de andar buscando. Hablo de cuando uno hace una cosa “porque sí”, y después alguien le dice: “Ah... vos hiciste eso porque tal cosa y tal otra”, y ahí recién uno se da cuenta de por qué le puso “Leo” a ese perro que más bien parece una rata grandota (¿me explico?).

Yo creo que esta decisión de Canal 10 de pasar viejas comedias cinematográficas argentinas todas las tardes, fue por una asociación inconsciente de esas, un afloramiento del subconsciente del inconsciente que está encargado de la programación (si, ya sé, esto está escrito muy raro, pero déjelo así; igual se entiende ¿no?).

A ver: ¿y por qué digo ésto?. Bueno, primero le explico que yo había tenido la suerte de olvidarme de todas esas películas de Palito Ortega y Luis Sandrini y Libertad Lamarque que tuve la desgracia de ver en mi infancia. Pero entonces, por pura curiosidad (o de masoquista anónimo, vaya uno a saber), ayer me dió por ponerme a ver una de Palito Ortega y Evangelina Salazar, en la que hacían de novios, y entonces se me pusieron los pelos de punta.

Pero no crea que los pelos se me pusieron de punta por lo espantosa que era la película, no, eso era de esperarse. Se me pararon los pelos porque me dí cuenta de dónde venía el dejà vú que me producía “Hogar dulce hogar”, la comedia nacional que perpetra Canal 10 todos los viernes a la noche...

Sé que hay mucha gente a la que le dolerá mucho esta comparación, sé que habrá otra que hasta se indignará conmigo. A esas gentes les pido que antes de insultarme, hagan de tripas corazón, tomen valor, y miren al menos unos minutos de una película de Palito Ortega de estas dirigidas por Enrique Carreras de las que hablo, y luego la comparen con el pergreño de Canal 10.

Encontrarán entonces que hay una sólida unidad estilística, dramática y argumental entre esas películas y esta comedia. Las mismas entonaciones, las mismas posturas, los mismos gestos, los mismos enfoques de cámara, las mismas escenografías, los mismos (*) personajes... ¡hasta los mismos (**) chistes! ¡Caramba! Hacer humor uruguayo no consiste en cambiar las palabras “River” por “Nacional” y “Boca” por “Peñarol”, o decir “18 de Julio” en lugar de “Corrientes”.

En nuestro país había una larga tradición de humor televisivo de calidad, empezando por Telecataplum y terminando por Telecataplum, pasando por Coliseo Colifato o Jaujarana, y hasta por el mismísimo Roberto Barry, que llegó a hacer cosas muy dignas y muy buenas en televisión.

Sin embargo, desde su mismo título, “Hogar dulce hogar” es un gigantesco lugar común, una antología del mal gusto y del humor ramplón, vulgar y silvestre que las malas comedias rioplatenses vienen repitiendo hasta el hartazgo desde hace décadas. Una lástima, una verdadera lástima.

Por eso pienso que ésto de la "matinée degradée" fue un acto fallido de Canal 10, porque si alguien con un poco de cabeza se hubiera puesto a pensar; o hubieran seguido con las seriales para que los televidentes no pudieran comparar una cosa con la otra; o hubieran hecho una comedia como la gente y no ese refrito de películas argentinas viejas que es “Hogar dulce hogar”. Bueno, si, es verdad, yo como que le estoy pidiendo peras al olmo, porque si en la televisión descubren a “alguien con un poco de cabeza”, lo echan.
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(*) Espero que se entienda que en estos casos uso la expresión “los mismos” en forma retórica, queriendo significar que son muy similares, o tienen un estilo muy parecido.
(**) Espero que se entienda que en éste caso, cuando digo “los mismos chistes”, estoy diciendo exactamente eso.