(y a mi no me importa mucho que digamos)

viernes, 26 de febrero de 2010

SOBRE LO BIZARRO Y LO GROTESCO

Cuando los Picapiedras empezaron a hablar, cada uno llamaba a las cosas como le parecía. A la Luna, por ejemplo, Pedro la llamaba Xlipatxi, Pablo la denominaba Trucutuna, Vilma se refería a ella como Antople, y Betty le decía Uffa. Y así con todas las demás cosas de la tierra y de los cielos.

Como resultado de esa gran creatividad, ninguno sabía de lo que estaba hablando el otro, por lo que el lenguaje no les servía más que para cantar y para jorobar a los demás. Entonces, un día, Bam Bam los reunió a todos y les dijo que se dejaran de embromar, que usaran el mismo nombre para cada cosa, que si no nunca iban a salir de la Edad de Piedra.

Le costó hacerles entender la necesidad de unificar las palabras (entre otras cosas porque cuando hablaba, todos entendían cosas distintas), pero haciendo dibujitos en la arena y muchas morisquetas, Bam Bam logró que entendieran el asunto y se pusieran de acuerdo y eligieran un nombre común para cada cosa.

Entonces Pedro, Pablo, Vilma y Betty (y Bam Bam) comenzaron a llamar a la Luna “Luna”, al Sol “Sol”, al Pan “Pan”, y al Vino “Vino”, y así fue como luego surgió la civilización y la cultura y los partidos de fútbol, y las estampitas, y hasta la televisión.

Pues bien, hasta ahora, para decir que una persona era “valiente, esforzada, generosa, lúcida, espléndida”, decíamos que era una persona “bizarra” (El Cid Campeador, bizarro caballero), y eso es lo que entiendo yo cuando me hablan de alguien o algo bizarro.

Del mismo modo, hasta ahora, para decir que algo era “ridículo, extravagante, irregular, grosero o de mal gusto”, decíamos que era “grotesco”.

Pero sucede que de un tiempo a esta parte, cada vez más gente ha comenzado a usar la palabra "bizarro" en sustitución de la palabra "grotesco".

Si de ahora en adelante hacemos un cónclave como el de los Picapiedras y decidimos todos juntos sustituir la palabra “grotesco” por la palabra “bizarro” y elegir otra para sustituir a esta última, no tengo ningún problema.

Lo que no tiene gollete es que, usando el mismo idioma, en una misma sociedad, en una misma cultura, en una misma habitación, unos usen esa palabra para designar una cosa y otros la usen para designar otra completamente distinta.

Que si seguimos por ese camino, me parece que vamos a terminar como estaban los Picapiedras al principio, sin entendernos entre nosotros, desinventando la rueda y la escritura, y cambiando nuestras cómodas mansiones por húmedas cavernas sin luz eléctrica ni watercló, y –lo que sería terrible- hasta sin televisión...
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Lo más terrible del asunto es que esa transmutación de bizarro por grotesco nace de una mala traducción de la historieta "Superman", donde había un universo paralelo que estaba sin terminar, con unos habitantes que parecían estatuas a medio esculpir, que se llamaban "The bizarros", modificación de la palabra inglesa "bizarre" que quiere decir "grotesco", pero que no fue traducida por la editorial (no recuerdo si era la Novaro o la SEA). Por tal motivo fue que las nuevas generaciones comenzaron a creer que en español "bizarro" quería decir "grotesco".