(y a mi no me importa mucho que digamos)

miércoles, 3 de marzo de 2010

LA CRÍA DE LOMBRICES: UNA INDUSTRIA SUBTERRÁNEA

Estos días no ando con ganas de escribir nada nuevo, así que me estoy dedicando a publicar otra vez cosas que escribí antes. Este artículo de hoy pertenece a una serie que se llama "El rincón conservacionista", la que se caracteriza por el crudo realismo de sus descripciones y la poca confiabilidad científica que merece. De todas maneras, los hechos y los procedimientos descriptos en ésta y las siguientes notas de la serie, son reales.

RINCÓN CONSERVACIONISTA
1/LA CRÍA DE LOMBRICES: UNA INDUSTRIA SUBTERRÁNEA

Desde hace veinte años unas 400 personas se dedican a la cría de lombrices en Uruguay. Más allá de la utilidad de estos anélidos como carnada para la pesca (parecen anatómicamente diseñadas a propósito para el anzuelo), las lombrices se utilizan para la producción de abonos orgánicos como el humus, un producto natural muy balanceado utilizado básicamente en jardinería. El trabajo con las lombrices no es fácil, pero con el correr del tiempo los lombricultores uruguayos han aprendido el oficio y han ocupado un nicho de mercado que hasta hace pocos años a nadie se le había ocurrido explotar. Muchos se iniciaron mediante un simple curso de lombricultura y la compra de una "matriz" estándar, lo que significa una inversión inicial aproximada de 250 dólares. A ello se le debe sumar un gran impulso para trabajar duro y sin horario en procura de crear las condiciones adecuadas para cuidar la producción, hacerla crecer e intentar entrar en un mercado difícil de conquistar.

La "matriz" es un conglomerado de unas 60 mil lombrices de diferentes edades que se ubican promiscuamente en un módulo de dos metros cuadrados. El trabajo más delicado para estos productores es proporcionarle a las lombrices una alimentación adecuada (basura, por ejemplo) y mantener en el ambiente el índice correcto de humedad (entre el 70 y el 80 por ciento). En esas condiciones, la población se duplica cada tres meses. Hay que tener en cuenta que la multiplicación de las lombrices se regula mediante la alimentación. El carácter de hermafroditas que ostentan estos bichos facilita las cosas, pero su gula es tal que si no tienen comida hacen huelga de anillos caídos y dejan de reproducirse. A la matriz donde se revuelcan las lombrices se le agrega cada 10 o 15 días una capa de bosta vacuna o equina o de la basura orgánica de la que se disponga en el establecimiento. Con esa materia prima de miércoles, la lombriz se encarga de elaborar el humus.

Los productores de lombrices (que en otro orden de cosas es preferible no tengan melindres olfativos) también suelen producir compost, que es un abono orgánico empleado en la agricultura que se obtiene a partir de restos de materia orgánica (basura y bosta, de nuevo). En este proceso no actúan las lombrices sino las bacterias (que al fin y al cabo son como lombrices muy chiquitas) en combinación con temperaturas elevadas y unos cinco o seis meses de tiempo. Luego el compost se le pasa a la lombriz para que -comiendo y defecando- lo trabaje durante unos 10 meses hasta dejar pronto el humus. Al culminar todo el proceso, queda aproximadamente un 40% del volúmen inicial de porquerías y tierra transformado en el codiciado humus.

El humus se utiliza principalmente en jardinería, y tiene la ventaja de que no quema las plantas como ocurre con los fertilizantes artificiales o los incendios. A principios de la década del 90 hubo varios emprendimientos de este tipo, principalmente en tambos, pero muchos de esos productores debieron abandonar la actividad por las dificultades que tenían para acceder a los mercados (aquello de "mucho humus y pocas macetas"). Actualmente muchos de los consumidores de humus son granjas hortícolas que demandan ciertos valores de nutrientes y de pH, muchas de las cuales hasta compran directamente las lombrices que utilizan para su propia producción.

Son cada vez más las familias que encaran este desafío como una manera de ganarse la vida al tiempo que es un número cada vez más importante el de los productores que optan por utilizar abonos orgánicos. Si se mantiene esta tendencia en crecimiento, las faltriqueras, las lombrices, y la agricultura, agradecidas.