(y a mi no me importa mucho que digamos)

viernes, 12 de marzo de 2010

EL RETORNO DE LOS JABALÍES ASESINOS

MONTEVIDEO, URUGUAY, 11/09/01 (COMCOSUR AL DÍA) En los últimos años el jabalí africano se ha convertido en el principal depredador del rodeo ovino de nuestro país, produciendo importantes pérdidas a los productores. Por tal motivo, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) ha iniciado una campaña para exterminarlo.

Estos chanchos salvajes llegaron a Uruguay a principios del siglo XX, importados por el millonario argentino Aarón Anchorena para luego matarlos a balazos en su coto de caza de su estancia en el departamento de Colonia, actual "hogar de vacaciones" presidencial.

A medida que pasaron los años, la ausencia de enemigos naturales como tigres y leones, la abundancia de montes vírgenes y grandes pajonales salvajes, y la concuspicencia con chanchos domésticos o salvajes, derivó en un incremento desmedido de su población. Esto provocó la emigración de numerosos ejemplares a otras zonas del país, donde se establecieron y repitieron la historia. En un principio los jabalíes inmigrantes eran vegetarianos, y en todo caso sólo destrozaban los cultivos, pero al mudarse a regiones más inhóspitas, optaron por convertirse en carnívoros, ya que lo único comestible que encontraron fueron ovejas.

Hasta hace un tiempo sus ataques se concentraban en la época invernal, pero al aumentar la población, comenzaron a atacar las ovejas sin mirar el almanaque. Esta nueva costumbre alimenticia ha comenzado a producir grandes pérdidas a los criadores de lanares, sobre todo en los momentos de parición, cuando son atacados principalmente los corderos recién nacidos. Informó el SUL que las principales zonas afectadas "son los departamentos de Lavalleja, Cerro Largo, Durazno, Treinta y Tres, Florida, Maldonado, Rocha, Flores, Paysandú y Tacuarembó" (hubiera sido más fácil mencionar las que no).

A pesar de que no existe una forma de control realmente eficiente, según los estudios realizados por diversas instituciones tales como la Facultad de Ciencias, el propio SUL, y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), se utilizan algunos paliativos como las cercas eléctricas. De todos modos, debido a su alto costo, esta alternativa está limitada a algunos cultivos de poca extensión.

Otra de las formas de combatir al jabalí es la caza deportiva, aunque no da mucho resultado por los pocos animales que se capturan debido a la gran movilidad de los chanchos y a la mala puntería de nuestros cazadores.

También se utilizan jaulas con cebos, pero estos bichos son muy desconfiados y generalmente no entran por el aro (de la jaula). Los perros pastores pueden ser de utilidad en la protección de las majadas, alertando acerca de la presencia de los jabalíes y poniéndolos eventualmente en fuga, pero este método presenta varios inconvenientes.

Por un lado, está el asunto de que los perros deben superar en número a los chanchos, ya que en caso contrario también corren el riesgo de convertirse en su alimento; por otro lado, tenemos el asunto de que si los perros son tantos, a lo mejor sale más barato dejar que los jabalíes se coman alguna oveja de cuando en cuando, que alimentar a tamaña jauría.

El jabalí es un mamífero omnívoro cuyos machos pueden llegar a pesar unos 150 kilos frente a las hembras que sólo promedian unos 70. Sus hábitos son generalmente nocturnos y durante el día se esconden en la espesura del bosque virgen. Su vista es bastante pobre, pero la compensa con un muy buen olfato y un finísimo oído. Su agilidad le permite sortear grandes obstáculos y posee un muy mal carácter y una gran rudeza. Su forma de ataque es muy feroz y no existe en nuestro país un animal que pueda combatirlo cuerpo a cuerpo. Esto lleva a que muchos cazadores expertos tengan una gran pérdida de perros de caza por enfrentamientos cuerpo a cuerpo, en los que el jabalí puede medirse con más de perro a la vez y terminar por darles muerte.

Si en algún momento se encontrara la manera de cazarlo en masa, esta plaga introducida por obra y gracia de la fatuidad de un millonario podría convertirse en una interesante industria no tradicional. La carne de jabalí es muy apreciada en distintos países, y podría terminar generando divisas alternativas, convirtiendo una plaga en un beneficio.

En este sentido, si los ganaderos fueran vivos, criarían jabalíes (los que como se dijo no tienen enemigos naturales aquí) en lugar de ovejas (que son comidas por los jabalíes). Si se insiste con las ovejas, la solución al problema podría ser introducir al país tigres asiáticos para que se coman a los jabalíes, pero se corre el riesgo de que también se coman a las ovejas, así que mejor no.