(y a mi no me importa mucho que digamos)

domingo, 6 de septiembre de 2009

CONTRA EL VOTO CONSULAR


Ayer estaba viendo a Jaime Trobo proponiendo el Voto Consular en lugar del Epistolar (sólo lo estaba viendo, tenía puesto el mute pues el médico me prohibió escucharlo), porque el voto epistolar -decía- atenta contra la pureza del sufragio, ya que nadie sabe si el que vota es finalmente el ciudadano registrado o su padre, madre, o tutor (eso me lo contaron, ya dije que no puedo escuchar al funcionario de la Fundación Cubano-Americana de Posadas Carriles pues tengo una salud delicada y eso podría desestabilizarme).

Entonces, ahora, ahora que ya no son gobierno, Trobo y su panda (que esa, de pandilla no tiene nada), ahora, dicen que estarían dispuestos a discutir el voto consular. Y plantean lo del voto consular como si hubiera consulados uruguayos a la vuelta de cada esquina. Y cuando propone eso, Trobo sabe muy bien que -por ejemplo- el Consulado General de Uruguay en la ciudad de Los Ángeles tiene jurisdicción sobre el estado de California, pero también sobre los de Alaska, Arizona, Colorado, Hawaii, Idaho, Nevada, Nuevo México, Oregón, Utah, Washington y Wyoming (por si usted no anda claro en geografía, le diré que desde Cheyene, la capital de Wyoming, hasta Los Ángeles, hay algo así como 900 kilómetros en línea recta).

Sí, el voto consular es más prístino y seguro que el voto epistolar, pero tiene el mismo inconveniente que el sistema actual: habrá un montón de gente que se quedará sin votar por tener el consulado más cercano a la módica distancia de mil kilómetros, por no exagerar, que los hay que están más lejos todavía, y no tener la plata para el pasaje.

O sea que con el voto consular, el voto de los uruguayos en el exterior seguiría siendo un voto censitario como hasta ahora, es decir, sólo votarían los que tienen más dinero. Trobo pone "cara de yo no fuí" cuando defiende el voto consular, pero Trobo es un hipócrita cara rota, metafófica y literalmente hablando, después de que su conmilitón Machiñena se la diera en medio del testuz el 11 de Julio de 1996.

En fin, que contra el voto consular estoy en serio.

En otro orden de cosas, le cuento que Montevideo se ha despertado casi primaveral, y yo me he despertado tarde y con algunas interrogantes que debo resolver a la brevedad. Ayer me dí cuenta de que si se llamaba Martín Lutero, el fundador del protestantismo debería provenir de una familia de fabricantes de instrumentos, pero la Wikipedia me dice que no, que su padre dirigía a unas minas por unos cobres o algo por el estilo, así que tengo que averiguar a qué se dedicaba el abuelo. Entonces hasta luego, después vengo. Tengan una buena jornada.