El próximo mes de julio se cumplirán nueve años de la muerte del comisario Carlos Aguirre, y todavía no se sabe qué fue lo que pasó. Aquí mi nota de aquél entonces, y las notas que sobre la continuación de este caso he podido encontrar en la web.
ATRIBUYEN A SUICIDIO MUERTE DE COMISARIO-PERIODISTA
MONTEVIDEO, URUGUAY, 21/07/01 (COMCOSUR AL DÍA) A nueve días de su desaparición, el pasado jueves fue encontrado el cuerpo sin vida del comisario Carlos Delmiro Aguirre, de 44 años, jefe de la oficina de Prensa y Relaciones Públicas de la Jefatura de Policía de Paysandú, quien además se desempeñaba como periodista en una radio local. Su cuerpo fue hallado en el arroyo Negro, a pocos metros de donde fuera encontrado el auto de su propiedad horas después de su desaparición, y en un lugar que había sido infructuosamente rastrillado con detenimiento por un centenar de efectivos policiales y navales hace pocos días. De acuerdo a lo dictaminado por la autopsia, la causa de su muerte fue una bala de su revólver, con orificio de entrada detrás de su oreja izquierda y salida en la parte superior derecha de la cabeza.
El médico responsable de su autopsia, Alberto Zinno, señaló al diario "El País" de Montevideo, que aunque el presente no es un tiro suicida habitual, se debe considerar que el comisario manejaba el arma con ambas manos y que acorde al estallido y a la marca en el hueso del cráneo, se trataría de una bala de calibre 9 milímetros, lo que coincide con las dos armas que el policía tenía a su nombre. Asimismo, explicó que la baja temperatura y el hecho de que la muerte fuera causada por el arma y no por inmersión (el aire introducido por la diferencia de presión en un ahogado acelera la salida del cuerpo a la superficie), conspiró para que su cuerpo tardara tantos días en hacerse visible. Afirma que todo indica que Aguirre habría ingresado al arroyo y -una vez bajo el agua para que no se escuchara el estampido- se disparó (¿de la manera más incómoda posible?).
Según indicaron fuentes policiales, las características que rodean la aparición sin vida del jerarca, confirmarían el suicidio, tal cual había sido presumido desde un principio en base a una investigación administrativa y otra judicial. Así habría sido planteado por las innumerables personas que fueron indagadas y así también lo habría dejado escrito el mismo Aguirre, en dos archivos informáticos descubiertos hace pocos días en su lugar de trabajo (el último fechado 24 horas antes de su desaparición). En ellos relata significativos episodios de su vida, su desesperación por una situación sentimental que no podía resolver, así como el estado depresivo que lo aquejaba y que era desconocido para todos. Pocas horas después de ser hallado, el cuerpo de Aguirre fue sepultado en el cementerio local. Fuentes policiales indicaron que el caso fue caratulado como suicidio y quedó oficialmente cerrado. Sin embargo, la justicia continuará investigando, mientras la Policía abocará sus esfuerzos a encontrar el arma utilizada.
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La muerte del comisario Aguirre: suicidio consumado como crimen
A un año, los familiares reclaman investigación por policías de otro departamento
(La República)
A medida que pasa el tiempo surgen nuevos detalles sobre el contexto que rodeó la muerte del comisario Carlos Aguirre en Paysandú, que para la Policía local se trató de un suicidio, aunque no haya aportado ninguna prueba contundente y por el contrario manejó datos no confirmados en el expediente.
Como todo caso de suicidio aparente, el hallazgo de cartas en las que el individuo expone sus motivos parece cerrar el círculo. Varios días después del fallecimiento fue hallado un disquete de Aguirre con una carta a modo de despedida. Sin embargo existen elementos de peso para pensar que esos archivos no fueron creados por el oficial sanducero. ¿Entonces por quién?
Quizá de confirmarse la falsedad de dicha misiva y estableciéndose el responsable de esta maniobra, la investigación que sigue la Justicia podría encaminarse. Fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA dijeron que, más allá de las dudas fundadas que existen sobre la carta, resulta extraño que Aguirre, un sagaz investigador, hubiera querido complicar la investigación de su muerte en el caso de que finalmente se trataba de suicidio lo que quiso hacer parecer un crimen.
La afirmación está relacionada con la ausencia de un texto manuscrito, que tanto Aguirre como cualquier policía sabe que es fácil de comprobar si la letra se corresponde con el autor. De acuerdo a la información recabada y a las fuentes consultadas, parece que el comisario Aguirre, en la hipótesis de la autoeliminación, hubiera cuidado hasta el más mínimo detalle para que pareciera que lo asesinaron.
Puntos negros
La hipótesis suicida sustentada desde minutos después de su desaparición por el jefe de Policía de Paysandú, inspector Jorge Santos Vissio, está basada en infinitos elementos que harían dudar a cualquier investigador. En este sentido, las fuentes dijeron que, sin jugarse por una u otra posibilidad, existen muchos puntos a investigar para despejar dudas. La Policía local nunca lo hizo, a pesar de que el fallecido era uno de los mejores cuadros de la institución.
Por ejemplo el hecho de que siendo diestro, el orificio de bala que acabó con su vida esté en el lado izquierdo, y, en una forma inusual, del lado posterior de la cabeza con salida por la frente. Sus armas nunca fueron halladas y por el contrario apareció un calibre 22 requerido por hurto desde la Jefatura de Tacuarembó. Hay un testigo potencial que reconoce el arma y al que Aguirre en algún momento se la mostró. Sin embargo esta persona nunca fue indagada.
A poco de desaparecer el comisario, la noticia recorrió el país en pocos minutos y desde el comando policial sanducero se emitió una hipótesis que luego se convirtió en la explicación de la muerte. "Seguramente se suicidó acosado por la doble vida que estaba llevando y a raíz de sus profundas convicciones morales buscó un lugar apartado y de difícil acceso para no ser encontrado". Esto repetían las autoridades policiales, tal como lo reflejaron los medios en la época.
Cuando apareció el cadáver flotando en el arroyo Negro, nueve días después de su desaparición, nadie pudo explicar cómo hicieron las más de 100 personas que lo estuvieron buscando, incluso en ese mismo lugar, para no encontrarlo. Tampoco la Policía local se preocupó en aclarar por qué en una primera acta de inventario no se menciona la existencia del disquete y recién se hace referencia en una segunda acta.
Y sobre el informe policial de estas notas hay dos errores que llaman la atención, de acuerdo a la información recabada por LA REPUBLICA: el escribiente puso que Aguirre había nacido el 12 de julio, cuando en realidad lo hizo el 12 de agosto, además de escribir con "H" el nombre de la madre de Carlos cuando no lleva.
Autopsia
El comisario Carlos Aguirre desapareció el 11 de julio. Su auto fue hallado a pocos metros del arroyo Negro. El lado del acompañante estaba sucio de lodo mientras que el del conductor no. Existen versiones acerca de que poco después del hallazgo del vehículo. a pocos metros del arroyo, una persona fue vista reunida con una jerarquía policial y tenía sus zapatos sucios con barro.
Recién el 20 de julio el cadáver fue rescatado del arroyo en las extrañas circunstancias ya mencionadas. Recuperado el cuerpo, el jefe de Policía organizó una conferencia de prensa para informar del hallazgo y posteriormente se explicó que Aguirre se había matado (confirmando la hipótesis inicial) de un tiro, para lo cual se valió de su pistola calibre 9 milímetros, que nunca fue hallada.
Sin embargo en la autopsia realizada, de la cual existe grabación, en ningún momento se hace referencia ni a la causa del deceso, ni al calibre del disparo que presenta el cráneo del comisario. Tampoco existen en el informe forense datos que establezcan el tiempo que el cadáver estuvo en el agua, si la herida de bala fue recibida aún con vida, si tenía otras lesiones o si existía estado de putrefacción del cuerpo. Los familiares, consultados por LA REPUBLICA preguntaron: "¿En base a qué evidencia objetiva la Policía caratula el oficio enviado como 'suicidio'?".
Otros datos
Esperando respuesta también se encuentran otra serie de elementos, y a juzgar por el expediente casi todo lo relacionado con la muerte del comisario Carlos Aguirre permanece en la nebulosa. La Policía basa buena parte de la reconstrucción de los días previos a la desaparición de Aguirre por los dichos de una mujer, vinculada sentimentalmente al oficial.
Pero en su declaración en el Juzgado y en las dos que brindó a la Policía aporta elementos diferentes e incluso contrapuestos, y algunos más que sencillamente son mentiras. Por ejemplo hace referencia a que el auto del comisario tenía bocina, cuando está comprobado que al comprarlo ya carecía de este artefacto. Parece que la Policía creyó parte de la historia, por ejemplo que él le había confesado que quería suicidarse.
Pero si admitió como firme esto, ¿por qué no se ahondó en una de las presuntas razones que habría tenido Aguirre para terminar con su vida, aportada por la misma testigo? La joven dice cosas como las siguientes: que, según ella, Aguirre le confió como que "era algo relacionado con drogas" y que " yo llegué a un lugar donde no debía haber llegado". Estaba el comisario detrás de alguna investigación.
Quienes fueran sus superiores sostienen que no, pero no hay que olvidar que el oficial había hecho de la investigación el motor de su profesión, anotándose grandes éxitos, como haber participado en el desbaratamiento de la organización de trata de blancas a Italia. A los dichos de esta mujer se suman otras versiones, aportadas por las fuentes consultadas, acerca de que Aguirre siempre estaba investigando algo. Y esto a pesar de que fue "rebajado", con la asunción del nuevo comando policial, de su puesto en la Dirección de Investigaciones a encargado de la Oficina de Prensa.
Gente de afuera
Si bien el juez penal de 2° Turno, Pedro Salazar, reabrió la causa meses atrás a pedido de los familiares, hasta el momento no se han ordenado nuevas actuaciones concretas para despejar estas dudas y obtener elementos firmes que comprueben la teoría de suicido sostenida por el comando sanducero o la descarten.
Los familiares pidieron en los últimos días una serie de diligencias para reencauzar las pesquisas: realización de una nueva autopsia; realización de un peritaje sobre la "nota suicida" y los otros documentos del disquete a cargo de un siquiatra forense especializado; reapertura de la investigación a cargo de Policía de otro departamento, y determinar si alguno de los declarantes incurrió en el delito de falso testimonio. *
Después de 3 años de su muerte se reabre la investigación
Paysandú en suspenso: suicidio del comisario Aguirre tiene todos los síntomas de ejecución
Luis Vega (La República)
Después de tres años de la muerte del comisario Aguirre LA REPUBLICA entrevistó a la familia, en momentos en que el caso podría tener un giro fundamental. Cuentan que su padre, un viejo "milico" de campaña, no pudo soportar la muerte de su hijo, pasó muchas noches de desvelo buscando el porqué hasta que la angustia, el dolor, el sufrimiento puso fin a sus días. Según relatan sus otros hijos había jurado sobre la tumba de Carlos Delmiro, su "compinche", que se sabría la verdad.
Transcurría el 10 de julio de 2001 el comisario Carlos Delmiro Aguirre, por entonces encargado de la Oficina de Prensa y Protocolo de la Jefatura de Paysandú, salió de su casa sobre las 7 y 5 minutos de la mañana. Supuestamente se dirigía a su puesto de trabajo; pero nunca llegó. Recién nueve días después fue hallado su cadáver por funcionarios que patrullaban la zona del arroyo Negro, quienes divisaron un bulto semisumergido. El hallazgo se produjo en el mismo lugar por el que se la había buscado días anteriores desde tierra, aire, y agua. A pesar de que hasta el 19 de julio su cuerpo no fue encontrado.
Y por tanto su suerte era incierta, desde horas posteriores las informaciones oficiales indicaban que el comisario se había suicidado. También se decía, y así lo reflejan las crónicas, que la doble vida del comisario Aguirre lo había sumido en la depresión, ya que no podía enfrentarla. Se decía también que Carlos Aguirre siendo una persona de intachable trayectoria y moral, la posibilidad de que algunos aspectos personales salieran a la luz lo habían llevado a tomar una drástica decisión.
En la mañana del 19 de julio de 2001 su cuerpo apareció flotando en aguas del Arroyo Negro en Paysandú. Hacía nueve días que lo buscaban más de 100 hombres y vino a aparecer a pocos metros de donde había sido hallado su auto el 10 de julio de ese mismo año. Cuando apareció parecía cerrarse la historia oficial sobre el trágico destino del joven funcionario, de 44 años.
Puntos oscuros
La tardanza por encontrar el cuerpo, en la hipótesis del comando de la Policía local, estaba pautada en el conocimiento de la zona de Aguirre que lo habría llevado --dada su vergüenza por la situación-- a esconderse en algún lugar remoto para descerrajarse un tiro. Pero el cuerpo apareció flotando en el lugar donde todos buscaron durante más de una semana.
Si se hubiera eliminado en tierra firme, entonces el arma usada tendría que estar o en su mano o en el piso, cerca suyo. Pero como fue hallado en el agua, las probabilidades de encontrarla fueron prácticamente eliminadas. Sobre la demora en que el cuerpo saliera a flote se dijeron muchas cosas. En la crónica del diario LA REPUBLICA del 20 de julio, citando al médico responsable de la autopsia, se explicó que "la baja temperatura y el hecho de que la muerte fue causada por el arma y no por inmersión (el aire introducido por la diferencia de presión en un ahogado acelera que salga a la superficie), conspiró para que su cuerpo tardara tantos días en hacerse visible. Aguirre habría ingresado al arroyo y tal vez bajo el agua, para que el sonido no alertara a eventuales testigos, disparó el tiro que terminó con su vida".
Esta opinión forense choca de frente contra varios aspectos de la realidad. Uno de ellos, confirmado en fuentes policiales y familiares, es que Aguirre manejaba el arma con la derecha. Esa era la mano con la que empuñaba su pistola nueve milímetros. La bala que terminó con su vida tiene orificio de entrada por detrás de la oreja izquierda y de salida por la parte superior derecha de la cabeza. Imaginarse a un hombre diestro ejecutándose de esta forma, bajo el agua o en tierra, resulta poco probable.
Y de esgrimirse que Aguirre decidió terminar con su vida con la mano que poco usaba, igual tiene pocas probabilidades de acuerdo a las fuentes policiales consultadas. En Policía Técnica, mientras algo sea posible y científicamente comprobable, no se descarta nada. Sin embargo, consultadas por fuentes de la institución reconocieron que el recorrido de la bala (haya sido disparada con cualquiera de las manos) es atípico y estaría evidenciando "síntomas de ejecución".
En los suicidios, explicaron, lo típico y normal es que la dirección de la bala sea de adelante hacia atrás y levemente descendente. Al revés de la herida experimentada por Aguirre.
Arma robada
Si bien en algunas de las crónicas de aquel entonces se sostuvo que el policía se había suicidado con su arma de reglamento, familiares del infortunado comisario dijeron que ese extremo no está consignado en el informe presentado por el forense.
El hecho no es menor. En la escena del hecho, revelaron fuentes policiales, apareció una pistola calibre 22 no perteneciente al comisario y reportada como robada en la Jefatura de Policía de Tacuarembó. Lo que no se hizo exhaustivamente en su momento se hará ahora, tras la reactivación de la causa en el Juzgado local a pedido de los familiares.
Los familiares del comisario, tras realizar una pesquisa paralela, concluyeron que había muchas cosas raras tras la muerte. Consultados por LA REPUBLICA, señalaron que no tienen confianza en el comando de Policía sanducero, lo cual no es lo mismo que desconfiar, aclararon.
Lo cierto es que a ellos no les cierra la trayectoria de la bala, la demora en encontrar el cuerpo, ausencia de sus armas de reglamento (tenía otra aparte de la pistola) y dos archivos que aparecieron en la computadora. Estos fueron escritos presuntamente por Aguirre dando cuenta de su encrucijada sentimental y evidenciando un aparente cuadro depresivo. No descartan que otra persona los haya escrito.
El reloj de Aguirre se paró a las 2 y 15. Su auto fue hallado sobre las tres de la tarde de aquel día. Antes de desaparecer estuvo con al menos una persona, a quien le habría transmitido sus temores. Estos habrían llegado al comando de Policía. Dicen las fuentes que esta persona todavía tenía tierra en sus zapatos cuando se entrevistó con las autoridades. Cuando el experto perito forense Guido Berro, en su opinión dice que al policía lo mataron, las claves en el crimen del comisario aún no surgen claramente a tres años.
Surge del expediente que más de cinco personas vieron al comisario o a su auto el día de su desaparición. LA REPUBLICA accedió a parte del expediente de varios cuerpos que revela elementos clave. El diario fue invitado por los familiares directos de unos de los hombres más prestigiosos dentro del Instituto Policial. Nuevamente recorrimos palmo a palmo con sus familiares cada lugar, cada sitio, buscando una explicación de lo que realmente pasó y el tiempo no puede borrar la imagen de un hombre de honor.