(y a mi no me importa mucho que digamos)

viernes, 13 de noviembre de 2009

LOS ANASAZI

Ayer estaba leyendo en una vieja National Geographic un artículo sobre el pueblo Anasazi, que durante 1.700 años vivió en la zona de las Cuatro Esquinas, en el centro de los actuales EE.UU. Esa gente desarrolló una sociedad agrícola bastante compleja, y levantó construcciones increíbles, incrustadas en esos impresionantes acantilados de los cañones que abundan en esos lugares hoy áridos e inhóspitos.

El asunto es que hacia el año 1600, los tipos dejaron todo y se fueron, todavía no se sabe muy bien por qué. Y eso es así porque los Anasazi eran un pueblo ágrafo. Los Anasazi tenían una civilización todo lo avanzada que necesitaban, pero no escribían, por eso no podemos conocer su historia, por eso no sabemos ni por qué abandonaron sus ciudades, ni adonde fueron.

Y entonces me dí cuenta de que nosotros, que conocemos la historia del misterio de los Anasazi (y de los Mayas, y de los Tiahuanaco) también escribimos para que no nos pase lo mismo.

Si, también escribimos para ser recordados, que es lo mismo que decir que escribimos para no desaparecer del todo.

Escribimos para quedarnos un poquito acá, más no sea en las bibliotecas o en las pantallas de algunos que nos quieren. Cuando escribimos, entonces, también estamos diciendo: "Éste fui yo, recuérdame". Recuérdalo.