Parece que el apocalisi va a demorar un poco más, porque la otra noche volví a ver a las luciérnagas pastando en la Plaza 12 de Octubre, y ayer mientras esperaba el ómnibus pasó volando un guitarrero. Sumále a eso el olor de las flores del Árbol del Paraíso, el canto del zorzal, el vuelo de los chimangos, y qué querés que te diga: a pesar de los cantegriles, los asaltos, la basura en las calles, los baches, y las veredas rotas, Villa Colón está lindaza en primavera...