“Oh, sí, ella no cree en el Brasil, ya se lo ha dicho, no cree que tengan fuerzas para llegar tan lejos (…) a qué Brasil, a qué perros y luna o a qué perros sin luna o a qué país sin perros si todas las noches son enemigas, cualquiera sea el sitio que se elija, si todas las noches enfrentan al cobarde o al culpable o al inocente perseguido a las cosas que ha hecho no hecho temido silenciado ambicionado querido abominado abandonado sentido (…) las ideas de la noche son todas igualmente absurdas, todas igualmente disparatadas, tienen fantasmas sueltos adentro, fantasmas de la noche policial o de un miedo que se trae desde botija, el miedo a los perros, el miedo al viento contra el techo de chapas, el miedo a la cana, el miedo a la muerte la prisión y las culpas.”
* Fragmento del capítulo “Tercer Día” del libro “La Tierra en la boca” de Carlos Martínez Moreno.