En efecto, hasta el año pasado estos árboles se iban cubriendo poco a poco de flores hasta quedar totalmente amarillos, y luego de ser convenientemente polinizados, semillaban también enteros y punto.
Este pasado mes de marzo, fue curioso ver como los Ibirapitás de toda la ciudad tenían una mitad florecida y otra no. Luego, la mitad que floreció primero, semilló, y recién entonces comenzó a florecer la otra parte.
El árbol de la foto, en la esquina de Avenida del Libertador y Colonia, es un ejemplo paradigmático pues tiene de todo: ramas sin florecer, ramas florecidas, y ramas semilladas.
Ya sabemos que el clima se volvió loco (hasta la tortuga sobre la que se apoya el mundo se dió cuenta de eso y como que se lo quiere sacar de arriba) la pregunta es si serán ahora las plantas las que se vuelvan locas, y si luego nos tocará a nosotros.
A otros árboles les ha dado por florecer y etcétera no bien parece que comienza la primavera aunque en realidad esté comenzando el otoño. Eso es lo que han hecho la semana pasada estos dos hermosos palos borrachos de la plaza Eduardo Fabini, ahí en Malvín.