(y a mi no me importa mucho que digamos)

lunes, 28 de febrero de 2011

VEREDAS PEGAJOSAS

¿Ya se había dado cuenta de que las veredas montevideanas están moteadas? Bueno -¿qué digo montevideanas?- las veredas de gran parte del mundo están moteadas, decoradas con puntitos negros desparramados al azar.

¿Y por qué? ¿Hay alguna convención internacional que así lo indica, que así lo establece, que así lo obliga? Pues no, pero la costumbre azteca que popularizaron los estadounidenses de andar comiendo Txikl o Chicle por todos lados, tiene como consecuencia este moteado estilo dálmata de los pisos del universo conocido.
Supongo que en algunos lugares a lo mejor la gente es más prolija que acá y en lugar de escupirlos en cualquier lado, capaz que hasta tira sus chicles en una papelera o un tacho de basura (sospecho que incluso en Montevideo, en algún momento de la historia así se hacía). Acá y ahora no, acá los escupimos donde sea, y ahí quedan hasta que el paso de los peatones o los vehículos los erosiona y va quedando lugar para ser ocupado por otros nuevos chicles escupidos. Cosas de la modernidad.