(y a mi no me importa mucho que digamos)

sábado, 11 de diciembre de 2010

SOBRE LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES DE UNA NOVELA

En el año 2003, a Steven Bochco, guionista de las icónicas series televisivas de los años ochenta “El Precio del Deber” y “NYPD”, le da por publicar una novela policial titulada “Muerte en Hollywood”. Para elegir el nombre de un personaje “latino”, a Bochco no se le ocurre mejor idea que buscar en el mapamundi un nombre convenientemente exótico. Es así que bautiza a su personaje como “Ramón Montevideo”… La pereza mental de Bochco le impidió darse cuenta de que no existe una sóla persona en el mundo que tenga ese apellido, ya que el nombre que eligió equivale a un “Robert New York” o a un “Joao Rio do Janeiro”, por ejemplo.

Para completarla, Ediciones B encargó la traducción de la novela a un tal Eduardo Iriarte, quien además de usar expresiones inintelegibles para el universo entero excepto los barrios bajos de Madrid, como “perder comba” o “trempar”, llama “Sophie” a Sofía Loren, y “Escarlata” a Scarlett O'Hara. O sea que a la italiana le pone el nombre en inglés y a la estadounidense le pone el nombre en español (idioma en el que no existe la palabra “Escarlata” como nombre propio). Diga que la novela es apenas una novelita, así que no da para hacerse mala sangre, pero la verdad es que tanto el autor como el traductor son unos desprolijos, por no andar cargando las tintas en asuntos que no lo merecen.