Escenas como éstas de la Playa Capurro hoy, hubieran sido imposibles de ver a mediados del siglo XX, puesto que prácticamente no había ni envolturas ni envases de nylon o de plástico o de polímero, o de cualquiera de esos derivados del petróleo. Lo menos biodegradable que había era el papel celofán y el papel metalizado de las cajas de cigarrillos.
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