(y a mi no me importa mucho que digamos)

jueves, 25 de noviembre de 2010

UN MUNDO SIN NYLON


Leer las palabras "Un mundo sin Nylon" sugiere alguna obra de anticipación apocalíptica, y sin embargo, el título de esta entrada no refiere al futuro sino al pasado. ¡Yo conocí un mundo sin nylon! Bueno, casi sin nylon.


Escenas como éstas de la Playa Capurro hoy, hubieran sido imposibles de ver a mediados del siglo XX, puesto que prácticamente no había ni envolturas ni envases de nylon o de plástico o de polímero, o de cualquiera de esos derivados del petróleo. Lo menos biodegradable que había era el papel celofán y el papel metalizado de las cajas de cigarrillos.

¿Todo tiempo pasado fue mejor? En general no, pero en particular, en algunas cosas, sí; porque a pesar de que ahora todo es mucho más higiénico que antes, cuando la mayoría de los alimentos se vendían sueltos, el precio que se paga por ello está a la vista. Todos esos envases que tan bien nos protegen de las enfermedades gástricodigestivas, por ejemplo, terminan en las playas o en los campos o en los bosques, y poco se hace para evitarlo, mayormente porque saldría demasiado caro. Y no hablo de Montevideo ni de Uruguay, hablo del mundo todo.
Si quiere ver la magnitud de este problema, haga click aquí.