(y a mi no me importa mucho que digamos)

viernes, 20 de agosto de 2010

"ESTAMOS EN ESTO SÓLO POR LA PLATA"

El único que se animó a decir eso fue Frank Zappa en 1968, poniéndole ese título a su disco satírico/paródico del Sgt. Pepper’s de Los Beatles. Es que desde que Jesús II echó a los mercaderes del Templo a patadas en el tujes (Jesús I era el que ponía la otra mejilla) eso de ganar dinero (y cuanto más mejor) no está bien visto. Por eso es que los artistas actúan porque en ello les va la vida, los cantores cantan para comunicar al mundo sus sentimientos, y los políticos se sacrifican en aras de los más altos intereses concebibles.

Ninguno dice que está donde está y hace lo que hace para ganar dinero, y mucho menos un político. Los políticos se sacrifican en aras de su Patria y de su Pueblo, y si por una de esas cosas salen del oficio más ricos de lo que entraron, seguro que es de pura casualidad o porque trabajaron y ahorraron mucho. Y no es su culpa si en el ejercicio de su cargo acceden a determinadas informaciones y logran determinadas conexiones que luego les permitan continuar con su acumulación personal de capital.

Claro que hay de todo en todos lados, pero así como hay políticos y funcionarios que se esfuerzan honestamente por hacer lo que tienen que hacer de la mejor manera y no sacan ventajas personales de su trabajo, también hay una manga de fenicios que da asco, y también en el Frente Amplio. Sí, también en el Frente Amplio hay una piara de ventajeros e insaciables vinteneros, que no se detienen ante nada al momento de engordar su billetera.

Pero bueno, la plebe ve un señor de traje y corbata y ya lo trata de “Usted”, y si además fue ministro de varias cosas y secretario de la Presidencia y docente universitario, nunca se le pasará por la cabeza que el tipo esté en política para hacer plata. La plebe -además- piensa que quien tiene mucha plata se sacia, cuando en realidad lo que hace es cebarse y querer más y más y mas…

Y es por eso que algunas veces el codicioso se desmadra y hace macanas y unas pocas veces queda en evidencia. Pero acá somos pocos y no sólo nos conocemos sino que estamos muy juntos, y si se cae uno, seguro que salpica a los que están al lado. Entonces, esos que le rodean, lo sostienen para que no se caiga, y así sigue la historia una y otra vez, y aunque el perfumol no pueda tapar del todo el olor a mierda, miramos para otro lado, abrimos la ventana, y somos muy felices (cuanto más estúpidos, más felices).

Pidieron clausurar expediente luego de derogar artículo
(El Espectador)

El expediente judicial del caso Peirano revela que la abogada Cecilia Salhon, pareja del ex canciller Gonzalo Fernández e integrante de su mismo estudio jurídico, solicitó la clausura del expediente días después de que en noviembre de 2008 se derogara el artículo 76 de la Ley 2.230, como había sugerido el propio Fernández.

Según revela este viernes el semanario Brecha, el estudio jurídico del entonces canciller, donde se desempeña Salhom, defendía penalmente a uno de los ex directores del Banco Montevideo, Juan Domingo Ratti, en el momento en que el Parlamento derogaba en noviembre de 2008 este artículo por el que su defendido se encontraba procesado en el marco del caso Peirano.

Una solicitud similar a la de Salhon, de clausura del expediente, presentaron los abogados de los otros procesados en la causa, Jorge, José y Dante Peirano Basso y Marcelo Guadalupe y Mario San Cristóbal. La derogación del artículo 76 fue lo que posibilitó que el mes pasado el Tribunal de Apelaciones de tercer turno clausurara el expediente.

En noviembre de 2008 Fernández, que es catedrático en derecho penal, brindó su opinión a los legisladores nacionalistas Sergio Abreu y Álvaro Lorenzo, asegurando que la derogación no causaría ningún efecto en el expediente. Según Brecha, Fernández no informó ni al propio Abreu, ni a Lorenzo, ni a la bancada frenteamplista, ni a sus compañeros del Partido Socialista que su estudio jurídico patrocinaba a uno de los procesados por el caso Peirano.

Tampoco consta que haya informado de esta situación la Salhon, que en aquel momento integraba la secretaria del diputado socialista Gustavo Bernini como asesora en materia jurídica. El artículo destaca que en el año 2002, cuando se decretó el procesamiento de los hermanos Peirano, Fernández pretendió asumir la defensa de Jorge Peirano, decisión de la que desistió por la controversia que se generó dentro del Partido Socialista.

Por otra parte, según Brecha, delegados del Movimiento de Participación Popular (MPP) solicitaron en la Mesa Política del Frente Amplio la creación de una comisión investigadora interna para “desentrañar” lo que pasó. Esa iniciativa sería considerada este viernes en la reunión que tiene prevista la propia Mesa, según confirmo el dirigente del MPP Julio Marenales al semanario. En tanto, fuentes Judiciales aseguraron a Brecha que los hermanos Peirano se encuentran hoy sin antecedentes penales. Fernández había manifestado lo contrario.


EL ÁRBOL Y EL BOSQUE


Del Presidente de la República para abajo, la “defensa” de Gonzalo Fernández asegura que el ex secretario de la Presidencia, Canciller, y ministro Defensa Nacional, no cambió la ley a propósito para beneficiar a los Peirano. Días pasados, también se pudo escuchar a su esposa y colega, la abogada Cecilia Salom, asegurar enfáticamente que ella no había pedido la libertad de su defendido (el ex director del banco de los Peirano, Juan Domingo Rati) basada en esa derogación. Sin embargo, los periodistas del semanario Brecha mostraron en conferencia de prensa el escrito que demuestra todo lo contrario, firma de Gonzalo Fernández incluída.

Pruebas van, pruebas vienen, explicaciones de un lado, acusaciones del otro… pero en realidad poco importa la circunstancia concreta de este caso en particular, que no es más que una mancha más del tigre (sin dudas que algo de todo esto intuyó o comprobó Juan Gelman en la personalidad de Gonzalo Fernández cuando hace más de una década decidió cambiar de abogado en la investigación del paradero de su nuera y su nieta). Lo que sí importa es que Gonzalo Fernández y Compañía, no sólo siguió ejerciendo su profesión durante el tiempo en que fue alto funcionario de la República, sino que incluso llevó adelante (y ganó) varias demandas millonarias contra el Estado uruguayo, como por ejemplo la que plantó la secta Moon por 28 millones de dólares tras su desalojo de Puntas de Sayago.

Sin dudas que los legisladores votaron lo que votaron honesta y sinceramente, y sin dudas que el motivo de la reforma de la ley de marras fue salvar de la quiebra al Centro de Asistencia del Sindicato Médico y no excarcelar a los Peirano. Pero yo no me olvido que Gonzalo Fernández fue el primer abogado al que recurrió esta familia de estafadores cuando se las vió feas, y que el “compañero” no asumió su defensa porque el Partido Socialista se lo prohibió so pena de expulsión. Por eso digo que el problema no es el árbol Peirano, sino el bosque Fernández. Y sin dudas que algo tendría también para explicar el Tribunal de Apelaciones que tan insólitamente le dio la razón a los abogados de los Peirano, ya que fue la primera vez en la historia que un Tribunal de Apelaciones clausuró un expediente a pesar de que estaba en marcha el pedido del fiscal.

A esta altura ya es muy evidente que el mundo está lleno de conspiraciones y logias y mafias, y que para acceder a ciertas alturas es inevitable e imprescindible pertenecer o condescender o negociar con algunas de ellas. No sé si Fernández es masón, ni sé si la secta Moon le regaló una lancha como a Tabaré Vázquez o si los Peirano le depositaron algo en alguna cuenta en Suiza. Lo que sí sé es que a Gonzalo Fernández le gusta mucho, muchísimo, muchimisimísimo, la plata; y que por la plata baila el mono. Alguien que es tan, pero tan codicioso que no está dispuesto a hacer un impasse de cinco años, al menos para mantener las formas mientras gobierna, no merece ni mi respeto ni mi consideración, y mucho menos mi confianza.