(y a mi no me importa mucho que digamos)
sábado, 12 de junio de 2010
LA BATALLA DE LOS ÁRBOLES
Desperté inquieto de madrugada y al asomarme al ventanal que da al jardín, ví cómo los árboles de ligustro peleaban entre sí. Bajo un cielo limpio y casi sin estrellas (estaba cerca el amanecer), se azotaban unos a otros sin hacer el más más mínimo ruido; con tal velocidad, tal violencia y tal silencio, que volví rápidamente a mi lecho para intentar mezclar esa imagen con una pesadilla de las otras y poder así olvidarla luego. Fue inútil, ya hace unas buenas horas que he despertado y todavía tengo grabada en las retinas la batalla silenciosa de mis árboles.