Lo nuestro terminó mal, mas que nada porque no empezó bien, pero por suerte el tiempo cura casi todas las heridas, algunas más, algunas menos, y mayormente uno termina entendiendo(se) y perdonando(se).
Yo siempre cuento que cuando nos fuimos a vivir solos, la única comida que vos sabías hacer era "arroz blanco con huevos duros y frankfurters", y que esa fue la razón de que yo sea hoy un eximio cocinero.
Sin embargo, hoy amanezco con ganas de comer "arroz blanco con huevos duros y frankfurters" y me acuerdo de vos entonces y me dan ternura esos recuerdos, y a pesar de todos los pesares y pasares que sufrimos: sonrío.
Y me doy cuenta de que sonrío porque hace años que vos no sos vos y yo no soy yo y por eso ya no te quiero como te quise, y entonces puedo comer "arroz blanco con huevos duros y frankfurters" y no sólo no me duele, sino que me sonríe. Buen provecho. Gracias por la receta, primera mía.