(y a mi no me importa mucho que digamos)

sábado, 6 de marzo de 2010

TONTO Y RETONTO CONTRA EL ANTRAX EN URUGUAY

Antes que nada, ha de decirse que todas las "medidas" que se mencionan en el siguiente texto son totalmente verídicas, por más que no lo parezcan. En este caso, la realidad superó la ficción, lo que es una manera elegante de decir que hay gente que hace estupideces y se piensa que está haciendo las grandes cosas.

TONTO Y RETONTO CONTRA EL ANTRAX EN URUGUAY

MONTEVIDEO, URUGUAY, 01/11/01 (COMCOSUR AL DÍA) La manera en que algunos organismos públicos uruguayos han encarado el problema del envío de bacterias de Antrax por correo, llama bastante la atención, por decir poco. El Ministerio de Salud Pública, por ejemplo, recomendó que cuando se reciba una carta que parezca sospechosa, se sumerja en un recipiente con hipoclorito de sodio (lavandina) diluído en agua. Aseguran que de esa manera se destruyen las bacterias, lo que estaría muy bien si no fuera porque también se destruye la carta, ya que -como se sabe- el hipoclorito de sodio hace desaparecer la tinta (en mis épocas de auxiliar administrativo se usaba para corregir los libros de contabilidad humedeciendo con él un palillo de dientes).

Desaparecidas entonces las bacterias del Antrax y las letras de la carta (incluyendo su remitente), no sólo nunca nos enteraremos de su contenido (el aviso de que debemos ir a cobrar la herencia de un tío abuelo millonario, por ejemplo) sino que además nunca se podrá rastrear el envío, investigar nada acerca de su origen, y ni siquiera saber con certeza si la carta tenía Antrax o no.

Pero quién ha encontrado la solución total para el terrorismo postal, ha sido la Administración Nacional de Correos. Ha proveído de guantes y mascarillas al personal que recibe y clasifica la correspondencia, que será siempre el mismo para disminuir la cantidad de personas expuestas a eventuales ataques postales (los clasificadores están de contentos...). Por supuesto que nuestro correo no cuenta con ningún método para detectar la presencia de Antrax en la correspondencia, por lo que en definitiva ésta medida sólo sirve para que la bacteria siga de largo sin afectar a los empleados postales.

Pero ahora viene la "jugada magistral" que dará por tierra con los intentos de los terroristas por contaminar a la población de un país tan importante como Uruguay: no se tramitarán más las cartas que no tengan remitente. Sí, así como se lee, si los terroristas quieren atentar postalmente contra los uruguayos, deberán poner su nombre y dirección en las cartas. De esa manera, cuando se constate la presencia de Antrax en alguna de ellas, se encontrará fácilmente al responsable, mandando a la policía a la dirección que figura como remitente... Claro, el problema es que si ya pusimos la carta en agua con lavandina, se nos borraron todas las letras.