(y a mi no me importa mucho que digamos)

jueves, 5 de noviembre de 2009

LOCADEMIA DE POLICÍA

Una casa deshabitada se incendia y los vecinos llaman a los bomberos. Cuando los bomberos apagan el fuego se dan cuenta de que se hallan dentro de un arsenal de la gran flauta y llaman a la policía. La policía entra a la casa, encuentra la boleta de una veterinaria con el número de teléfono celular del dueño del arsenal, y va y lo llama y el tipo atiende y le dicen que tiene que presentarse en la comisaría por un asunto relativo a esa casa. El tipo dice que ya va y cuelga. La policía se queda esperando. El tipo no va nada. Al otro día mandan a tres policías a la veterinaria, a ver si ahí saben donde vive el dueño del arsenal, y saben. Los policías van a la dirección y el traficante está subiéndose al auto. Le preguntan si es él y el tipo dice que sí, que justo salía para la comisaría, y se mete de vuelta en la casa y les dice que le esperen un momentito que ya viene. Como no viene nada, un policía se asoma por la ventana para ver qué estaba haciendo el tipo, y el tipo lo atraviesa de un balazo. Ahí queda el tipo hasta el otro día, porque el juez dice que no se puede allanar una casa de noche, y al otro día sí, ahí va la pesada y el tipo los recibe a los tiros y al final los Geo tiran la pared abajo y lo cagan a balazos.

Será porque uno leyó mucha novela policial y mira mucha televisión, pero a mi todo esto me parece un verdadero cachivache. El tipo tiene un arsenal de la gran puta en la casa y los milicos van y lo llaman por teléfono para avisarle que lo encontraron. Le dieron como 24 horas para que destruyera todos los documentos que considerara necesario destruir, para que avisara a todos los cómplices que necesitara avisar, y todavía cuando lo van a buscar van de cuerpo gentil, como si lo estuvieran citando por haber podado la enredadera del vecino, por ejemplo. Y después de eso recién lo van a buscar con el grupo Geo al otro día. Y hoy sale en el diario una noticia que dice que allanarán los depósitos de sus allegados, o sea que le están avisando a sus allegados que saquen lo que tengan que sacar y que se tomen los vientos antes de que llegue la policía...

A mi que me perdonen el mal pensamiento y la mala palabra, pero... bó... ¡me están cagando! ¡no pueden ser tan pelotudos!

LOS HECHOS SEGÚN EL DIARIO ÚLTIMAS NOTICIAS

En la madrugada del pasado sábado, vecinos escucharon una explosión que partió de la vivienda emplazada en la calle Elba 4210 e Ibirocahy. Observaron que salían llamas de una de las ventanas y de inmediato se comunicaron con Bomberos. Una dotación arribó al lugar y rápidamente controló la situación, extinguiendo el siniestro. Pero cuando se despejó el humo del interior de la finca, los funcionarios se enfrentaron a un espectáculo que los dejó paralizados por las consecuencias que pudo tener en este incendio.

Dos amplias habitaciones estaban repletas de armas cortas y largas de todo tipo, además de minas antitanques y lanzacohetes. También se encontraron miles de proyectiles y decenas de granadas de mano y de fusil. A su vez,se encontró literatura extremista y manuscritos de Feldman, diarios de 1972 y folletos con tácticas de combate y espionaje. Llamó la atención que entre esta documentación se ubicaron mapas de tres instalaciones militares, dos de ellas de Montevideo y la restante de Canelones. Pero lo que más llamó la atención fue hallar semienterrados tres lingotes de oro.

Los vecinos indicaron que la casa estaba alquilada y es propiedad de una mujer no vidente. Agregaron que actualmente sólo se encuentran allí dos perros, que eran alimentados cuando día por medio el inquilinio visitaba la vivienda. Nadie supo decir su nombre ni paradero. De inmediato, en el lugar se hizo presente en primera instancia personal de la Comisaría 12ª, luego efectivos de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia y finalmente equipos especializados del Ejército Nacional en el manejo de armas.

En la inspección de la casa se ubicó la boleta de una veterinaria de Shangrilá donde figuraba la compra de alimentos para perros. Era la única pista en todo el inmueble para llegar al presunto dueño del armamento. En el documento figuraba un número de celular al que un policía llamó. Del otro lado le contestó un hombre que dijo ser el contador Feldman. El policía se identificó y le manifestó que debía presentarse en la Comisaría 12ª para tratar un asunto de urgencia. Aquel manifestó que iba a concurrir y cortó la comunicación. La llamada lo había alertado. Se estima que en la mañana del sábado fue hasta Aires Puros y vio el movimiento policial, por lo que retornó a Shangrilá para preparar la huida. En esas horas, un efectivo de la Comisaría 12ª junto a otros dos de Inteligencia se dirigían a la veterinaria que emitió la boleta con la finalidad de obtener la dirección del sospechoso. Fueron informados de que el hombre, a esa altura ya identificado como el Cr. Saúl Feldman Szerman, de unos 70 años, se domiciliaba en un chalet ubicado en la calle Del Lucero, Manzana 31, Solar 10 y se dirigieron hacia ese lugar.

Cuando los tres policías arribaron a esa dirección, observaron que un hombre salió de la vivienda, dirigiéndose hacia su auto, un Volkswagen dorado. Los funcionarios tenían que identificar la casa en cuestión, para luego solicitar apoyo y así iniciar el procedimiento. Por eso no llevaban chalecos antibalas, ya que no esperaban un tiroteo. Sin embargo, al ver al hombre se acercaron y le preguntaron si era el Cr. Feldman, a lo que aquel respondió afirmativamente y acto seguido les dijo: "¿Ustedes son de la Comisaría 12ª? Justo me dirigía para allí en este instante".

Agregó que debía buscar un saco. "Ya vuelvo", manifestó. Pero transcurrieron unos quince minutos y los tres agentes que se encontraban en el frente de la casa comenzaron a impacientarse. Uno de los funcionarios de Inteligencia, llamado Mario Pascual Morena Greco, de 32 años, observó que una ventana se encontraba entreabierta y decidió mirar hacia el interior para ver qué estaba haciendo Feldman. Entonces se escuchó una potente detonación y el agente cayó, alcanzado en el tórax por un proyectil de grueso calibre que salió por su espalda.

Mientras uno de los efectivos lo auxiliaba, el otro abrió fuego contra el interior de la casa. Así se retiraron hacia un lugar seguro y mientras uno de ellos trasladaba en una camioneta al herido hacia una policlínica de la zona, su compañero se quedó vigilando para que Feldman no escapara, a la vez que solicitó apoyo. Morena llegó al centro asistencial, pero allí se constató que había dejado de existir. Poco después arribaron autoridades policiales de Montevideo y Canelones, el Grupo GEO de Montevideo y el juez contra el crimen organizado Jorge Díaz y la jueza de Ciudad de la Costa. Inmediatamente se produjo un intenso enfrentamiento que se prolongó durante toda la madrugada.

El contador, que tenía un entrenamiento militar al que fue sometido en Israel hace muchos años, sabía manejar las armas que poseía. En su vivienda tenía una pistola HK de calibre 9 mm, un revólver magnum 357, una escopeta 12, otras armas cortas y numerosos proyectiles para las mismas. Primero llegaron integrantes de los comandos policiales de Montevideo y Canelones y personal a su mando. Una hora después del asesinato del agente Mario Morena, arribaron equipos del GEO. A todo esto era la hora 17 del pasado sábado. Se le conminó entregarse y pronto fueron desalojadas las casas linderas por precaución, tomando en cuenta las armas, quizás granadas, que podría tener en su poder el delincuente. Luego se supo que había construido un búnker en una de las habitaciones de su domicilio.

Cuando la zona fue asegurada, los policías avanzaron y Feldman comenzó a disparar, generándose un nutrido intercambio de disparos. La intención de los funcionarios era apresar al contador, pero era claro que aquel no estaba dispuesto a dejarse llevar y respondía con una tremenda secuencia de disparos. Los policías arrojaron gases lacrimógenos, pero eso no afectó al hombre, que al parecer contaba con una máscara para respirar. Luego lanzaron bombas de ruido, cuya detonación es tan potente que provocan el desmayo de la persona, pero esto tampoco surtió efecto ya que el contador estaba muy bien guarecido. De esa manera se llegó a la noche del sábado con el terror y el drama imperando entre los residentes del balneario. El juez Días explicaría luego que la intención era detener al hombre y la orden de allanamiento había sido otorgada, pero como la legislación impide ingresar por la noche, se decidió aguardar hasta la mañana de ayer.

Con las primeras luces, los policías se movilizaron y se escuchó otro intercambio de disparos. Sobre la hora 8, el camión blindado del GEO ingresó al predio de la casa, enganchando las rejas de la ventana y la que estaba en la puerta principal del inmueble, que fueron arrancadas. Finalmente, apoyados por el vehículo blindado, los efectivos avanzaron e hicieron volar la puerta, irrumpiendo en el interior. Allí se escucharon nuevas detonaciones y un teniente de los granaderos cayó alcanzado por un disparo en una pierna, al igual que uno de los agentes, herido en el mismo lugar. Feldman falleció durante este nuevo enfrentamiento.

Los investigadores trabajan intensamente. Se rastrean llamadas y se interroga al entorno del enigmático contador. Se presume que puede haber más armas en otros depósitos y llama la atención la capacidad organizativa de la banda dado que no resulta fácil introducir cargamentos de tal magnitud. Es factible que vinieran en un contenedor, lo que da la pauta de que otras personas están implicadas en el caso. Feldman contaba con un antecedente en el Tribunal de Faltas por disparos de arma de fuego. Los pesquisantes tienen el nombre de una persona con la cual el contador fue visto en más de una oportunidad y ahora tratan de ubicarla, al igual que a otros integrantes de la organización, pero estos últimos no están aún identificados.

Feldman tenía intención de construir un depósito y para eso ya se había puesto en contacto con un albañil. Sin embargo, nunca le mencionó dónde tenía intención de llevar a cabo la construcción. Los efectivos de Inteligencia presumen que era otro depósito para almacenar armas. Según se confirmó hace unos días, el contador llamó a un albañil, indicándole que vio su publicidad en carteles colocados en columnas donde ofrecía trabajos de construcción y refacción de viviendas. Le expresó que tenía intención de armar un galpón y le dijo que le pasaría las medidas para luego solicitarle un presupuesto. Para las autoridades está claro que la intención era contar con un nuevo depósito porque es casi seguro que la organización aguardaba el arribo en fecha no determinada de otro cargamento de armas. El contador tendría como misión la documentación de todo este tema y quizás el contacto con los potenciales compradores. Por otro lado, también se investiga una pista que consigna que una parte de estos cargamentos quedaba en nuestro país.

La Policía confirmó que, además de tener identificaciones falsas, desde el año 2008 a la fecha Feldman realizó veinte viajes a Brasil y Argentina, por lo que se solicitará en las próximas horas información sobre los movimientos que llevó a cabo en esos países. Si bien hay hermetismo en torno a las investigaciones, Ultimas Noticias confirmó que Feldman realizó unos 20 viajes a Brasil y que varios de ellos lo hizo acompañado por otra persona, pista que es seguida por las autoridades que tratan de establecer los movimientos que llevó a cabo en esos países.

Luego de matar al funcionario de Inteligencia, Mario Morena, en la tarde del sábado, el contador se atrincheró en su casa de Shangrilá donde había construido un cuarto blindado y tenía más armas en su poder, como pistolas y escopetas. Trascendió que luego del tiroteo que se registró en la tarde del pasado sábado y la calma que prosiguió, durante la noche se escucharon ruidos en el interior del inmueble pero nadie lograba explicar hasta el momento lo que pasaba. Se presume ahora que Feldman estaba destruyendo importantes elementos de prueba que habrían orientado las investigaciones. Se supo, extraoficialmente, que esta persona había logrado destrozar varios celulares, y las agendas que se incautaron carecían de nombres y números telefónicas que fueron cortados y quemados por el contador.

Se logró incautar cuatro cédulas de identidad en las que figuraban su foto pero con nombres diferentes. En un primer momento se presumió que podían ser falsas pero luego se comprobó que el material era verdadero, por lo que ya se están efectuando las investigaciones pertinentes para determinar cómo fueron gestionadas. Por otro lado, siempre en el chalet del citado balneario, se encontró su pasaporte y varias fotos para documentos de este tipo, no descartándose que también viajó a otros países de América y Europa.

Si bien se trata de reconstruir los pasos dados por Feldman, no se descarta que utilizó celulares que obtuvo con otros nombres y por lo tanto será muy difícil rastrearlos. El juez Jorge Díaz señaló que el tema se orientaría hacia el tráfico de armas hacia Brasil, pero las autoridades además de este punto no descartan otras hipótesis. Por otro lado, se estima que hay muchas más personas implicadas en este caso, tomando en cuenta que el traslado de las armas a la casa de la calle Elba demandó colaboración. Incluso se especula que debió contar con otros cómplices que permitieron el ingreso de las mismas al país acondicionadas en contenedores.

Las fuentes señalaron que actualmente se están chequeando los números de series del armamento ubicado y se indicó, lo que por no pudo ser oficialmente comprobado, que varios de los fusiles Fal serían robados de dependencias militares uruguayas. Sin embargo, hay otras armas, que el Ejército Nacional no posee y que vendrían desde Estados Unidos de Norteamérica.

Por otra parte, las autoridades analizan importante documentación hallada en el interior de la casa de la calle Elba donde se encontraba oculto el poderoso arsenal de armas militares. Un grupo del Ministerio del Interior penetró al inmueble cuando recién se realizaba el relevamiento y se llevó material considerado vital para la investigación. No se informó oficialmente que contenían estos documentos, pero trascendió que son escritos realizados por Feldman y que aportarían datos de suma relevancia sobre sus últimos movimientos e incluso contactos que tendría en el exterior.

Para el personal de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, que ya asumió las investigaciones del caso, se está frente a una gran organización delictiva integrada por más de veinte personas. No explican cómo es posible que tal cargamento fuera introducido a nuestro país y pasara todos los controles sin ser detectado. Luego fue descargado en la casa de la calle Elba, alquilada por Feldman. Sin embargo, los vecinos señalaron que nunca vieron nada sospechoso y sólo observaban la presencia diaria del contador que venía a alimentar a sus perros. En algunas ocasiones lo vieron acompañado por una mujer que por el momento no fue identificada.

La organización debió favorecer el ingreso de las armas, obtener los documentos reales de identidad para el contador y tener un salvoconducto de salida del arsenal. Si bien todo apunta a que el destino era Brasil, también se analizan como hipótesis otros destinos.

Feldman tenía unos veinte viajes desde 2008 hasta la fecha realizados hacia Argentina y Brasil, donde mantenía contactos por el tema de las armas. En algunas ocasiones fue acompañado por otra persona a quien se trata de ubicar. Tres lingotes de oro con el sello suizo y numerosas monedas de ese mismo metal pero de procedencia venezolana revelan que este grupo contaba con poder económico. En la casa de la calle Elba había incluso videos sobre maniobras militares y mapas de instalaciones de dos cuarteles en Montevideo y uno en Canelones, así como diarios desde el año 1972 hasta el 90.

Todo apunta a que el incendio que dejó al descubierto el arsenal en la vivienda de la calle Elba fue accidental. Las primeras pericias habrían arrojado que un cortocircuito fue la causa que dio origen al foco ígneo. Al examinarse la casa, se observó que un tomacorriente al cual estaba enchufado el televisor, un aparato de DVD y otros electrodomésticos, se hallaba chamuscado y los cables de esos electrodomésticos quemados. Las investigaciones determinaron que en la tarde del pasado viernes, Feldman estuvo cortando los troncos de un árbol con una máquina que habría enchufado en ese mismo lugar.

Próximo a la hora 21 de ese día se retiró de la vivienda y unas horas después comenzó el incendio. Los cables se calentaron, quemaron primero su cubierta y así se inició el fuego que alcanzó algún producto combustible y produjo una explo- sión, lo que llamó la atención de vecinos que salieron a observar lo que sucedía. Vieron como aparecían llamas por una ventana. Cuando llegaron los bomberos, el siniestro fue extinguido y encontraron todo tipo de armas.

Al tiempo que las autoridades se encuentran analizando cierta documentación hallada en la casa de la calle Elba donde se encontraba el poderoso arsenal con más de 700 armas militares, efectivos de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia se aprestan a realizar en las próximas horas allanamientos en distintos puntos de la ciudad. Los procedimientos se realizarían en varios depósitos de personas que podrían haber tenido vinculación reciente con el contador ultimado.