(y a mi no me importa mucho que digamos)

martes, 3 de noviembre de 2009

LEYENDO EL DIARIO DE HOY...

...me encuentro con esto:
Para el amor no hay edad
(BBC)

Un anciano somalí de 113 años, Ahmed Muhamed Dore, se casó con una joven de tan sólo 17 años de edad, Safía Abdulé. Las nupcias -las sextas para este hombre- se celebraron en la aldea de Guriceel, en la región de Galguduud, en presencia de centenares de invitados. "Alá me ha ayudado a cumplir mi sueño", declaró el anciano.

Dore aseguró también que en ningún momento ha obligado a la joven a casarse con él y que utilizó su "experiencia" para demostrarle la sinceridad de su amor. "Entonces decidimos casarnos", explicó. El hombre ya tiene 18 hijos de sus anteriores cinco matrimonios.

Según varios cronistas locales, se trata del primer matrimonio de estas características registrado en Somalia desde hace un siglo. La propuesta de matrimonio, según Dore, se ajustó a la ley islámica (la ´sharia´), que obliga al pretendiente a esperar a que la joven cumpla la edad mínima para casarse.

Según la familia de Safía, la pareja es feliz y a la joven le agrada compartir su vida con alguien que sobrevivió a la invasión italiana, a la ocupación británica, al derrocamiento del dictador Siad Barre y a la desintegración de Somalia como Estado único. Habrá de verse ahora si sobrevive a Safía.


Si, claro, la última frase la agregué yo. ¡Qué vida tan distinta, la nuestra y la de Somalía! Porque si bien la circunstancia suena terrible para nosotros, lo más probable es que ese forzosamente breve matrimonio le haya "salvado la vida" no sólo a la incipiente viuda, sino talvez también a toda su familia, pues es de presumirse que el anciano ha de tener un buen pasar.

¿Y que tiene que ver el amor en todo esto? Pues no lo sabemos, porque he visto tantas cosas que tampoco puedo descartar que Safía esté realmente enamorada de Ahmed. ¿Y puede saber lo que quiere de la vida una joven de 17 años? Naturalmente que no, pero cuando uno tiene 17 años se piensa que sí, así que por ahí también estamos fritos. Nos quedaremos con la incógnita, y ni siquiera nos enteraremos de qué será de la vida de Safía luego del fallecimiento de Ahmed.

En fin, así está el mundo, amigos. Disfruten el día. Siéntanse libres, que la libertad no es más que eso: un sentimiento.