(y a mi no me importa mucho que digamos)

sábado, 12 de septiembre de 2009

"...QUE HAS VENIDO CON LA COLA SIN LAVAR..."

Yo soy más ingenuo de lo que parece, o al menos lo era. Hace ya unos años escribí un artículo titulado "La dictadura uruguaya y su corrupción: ¿Qué pasa que nadie investiga?". En ese caso, la pregunta es meramente retórica, yo sé muy bien por qué nadie investigó los delitos económicos de la dictadura durante veinte años de democracia y en el artículo está la respuesta, que no es otra que "porque estos gobernantes tienen la cola sucia", es decir: fueron cómplices de esos chanchullos. Benedetti se refirió a Uruguay como "El país de la cola de paja", y la pucha si tenía razón.

No sé como será en otros países, pero lo que es acá, todos los partidos tienen su esqueleto en el armario, es decir: su pasado vergonzante y vergonzoso y delictivo y delictuoso. No se salva uno, y por eso los otros partidos hacen mayormente la vista gorda en lugar de apretar el torniquete. Porque si yo te dejo pegado a vos, vos me podés dejar pegado a mí, porque si yo destapo tu tarro vos a lo mejor destapás el mío, entonces nos hacemos los chanchos rengos y así, de chantaje en chantaje, va transcurriendo la vida política uruguaya.

Pero esta suciedad de trastes va mucho más allá del asunto de los delitos económicos. Que hubieron delitos políticos de la derecha ya es asunto viejo, pero también los hubo de la izquierda; delitos que hasta el día de hoy se niegan y no se reconocen. Hubieron cosas raras, como la soledad adánica de Germán Araújo en el reclamo por los desaparecidos, como el silencio y la omisión del Partido Comunista y del MLN en estos temas durante años. Ningún reclamo, ninguna denuncia: nada. Silencio.

La idea de "Verdad y Justicia" se fue abriendo paso a hombros de los familiares y del PVP, sin el más mínimo apoyo de las principales fuerzas de la llamada "izquierda" uruguaya. Si sería grande el vacío político que el resto del Frente Amplio había dejado en este campo, que hasta el oportunista de Rafael Michelini pudo ocupar un papel importante en esa lucha (cortando grueso, yo diría que fue lo único bueno que hizo en su vida).

Está claro que las investigaciones estaban frenadas por la Ley de Impunidad, pero ello no impedía la movilización y la presión política, y las pruebas están a la vista: Sara Méndez y Juan Gelman solitos (por así decirlo, hubo mucha gente que les ayudó, Roger Rodríguez el primero) lograron abrir la brecha de la impunidad, demostrando que se podía investigar y encontrar.

Ayer escuchaba en Sopa de Letras un reportaje a Marisa Silva, la autora del libro "Aquellos Comunistas", y ella contaba que los escasos libros autoreferenciales escritos por comunistas y ex comunistas, aportan muy poco al esclarecimiento de lo sucedido dentro de ese gran partido, no sólo en los últimos años, sino en toda su historia. Contaba incluso que recién ahora los historiadores le están hincando el diente a esa ardua y engorrosa tarea.

Es que al igual que los Terroristas de Estado, los comunistas tienen un férreo "Pacto de Silencio" para con su pasado. Los tupamaros, en cierta medida y para algunas cosas, también, pero no es tan férreo ese pacto, dos por tres alguno lo quiebra, pero los demás hacen como que no escucharon nada y todo sigue igual.

Los comunistas no cuentan, y los tupamaros hacen como que no escucharon; pero la derecha, con sus servicios de inteligencia de todos los colores, sabe muy bien todas esas historias que se le ocultan al gran público, y calla. Claro, la derecha calla porque ella también tiene sus esqueletos en el armario, y sabe que la izquierda (por así llamarla, claro) también lo sabe. ¿Se entiende?

¡Y bueno! Al fin de cuentas la política es ésto, "negociar y negociar y negociar", como dice el Pepe. Cambiar una figurita por otra, perdonar las chanchadas del otro para que el otro te perdone las tuyas...

A lo mejor, algún día los historiadores podrán armar el rompecabezas y aclarar un montón de dudas que no puedo plantear aquí, so pena de ser considerado un calumniador irresponsable. Porque los pactos de silencio llegan a ese nivel: ni siquiera se acepta que uno formule ciertas preguntas, como por ejemplo: "¿Realmente existió el 'Co-Co'?" o "¿Quién ordenó votar a los frenteamplistas por los 'sectores progresistas' de los partidos tradicionales en el plebiscito del '80?", y otras que no formularé porque no quiero que me peguen.

Claro que muchas de estas preguntas son también retóricas, y tengo bien claritas las respuestas. Pero no tengo las pruebas, no tengo los documentos, no tengo las declaraciones. Ni las de los responsables, ni las de los implicados, y ni siquiera las de los perjudicados. Silencio en la noche, el músculo duerme pero la ambición trabaja, y por eso es importante mantener la boca cerrada.

Tiene razón Lovecraft: "que hay cosas que es mejor no conocer, ni preguntar por ellas si se quiere llegar a la edad provecta". En fin, olvide ésto y disfrute el sábado usted que puede.