"Yo me yamo Yónatan", decía el morocho de pelo rubio hablando por celular en el ómnibus. Pelo rubio, piercings, tatuaje, teléfono caro y vistoso, y ropa y zapatillas "naic", podría haber sido habitante de cualquier ciudad del tercer o el primer mundo. Tal vez sólo el habla lo distinga de los "yonatanes" que viven en Quito o en México D.F. o en Los Ángeles, porque todos hablan de las mismas cosas y escuchan las mismas músicas y miran las mismas series y comen las mismas papitas.
He forzado mi memoria hasta el límite y no he logrado descubrir el por qué este nombre se ha puesto de moda entre el lumpenproletariado. A diferencia de otros nombres que sí son fáciles de rastrear ("Maicol", por ejemplo, que refiere a Michael Jackson), no aparece a la vista ningún Jonathan paradigmático, ni cantante, ni actor popular, ni deportista, salvo el joven futbolista Jonathan Urretavizcaya que mas bien es víctima de esa moda de los "yonatanes".
Ahora que puse "lumpenproletariado", creo que debo explicar el término, pues me doy cuenta de que ha dejado de usarse. Como sintetiza muy bien la Wikipedia: "El lumpemproletariado es un término de origen marxista, con el que se designa a la población situada socialmente por debajo del proletariado desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano, así como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades al margen de la legalidad o en la marginación social, como la delincuencia, la prostitución, etcétera."
Ningún político se atrevería hoy a pronunciar la palabra "lumpenproletariado", y eso es por la sencilla razón de que aquí, hoy día, los lúmpenes son legión, son decenas, centenares de miles tal vez, y votan. "Lumpenproletariado" es una definición sociológica, pero sin embargo siempre tuvo caracter peyorativo. Uno usaba la palabra "lumpen" mayormente como un insulto o una descalificación, o una excusa paternalista ("¡Qué querés con ese lumpen! Bastante que no salió malandro", por ejemplo). Y a diferencia de los de antes, los lúmpenes de ahora tienen acceso a los medios de comunicación de masas, tienen tele y hasta cable y si uno los llama lúmpenes capaz que se enojan.
Pero volvamos al principio, se me ocurre que tal vez, al fin de cuentas, estos "Yonatanes" estén homenajeando al gran Jonathan Swift, que así como en sus Viajes de Gulliver imaginó a los gigantes de Brobdingnag, a los enanitos de Liliput, a los caballos pensantes de Houyhnhnms, y a los despreciables Yahoos, bien podría haber imaginado a los modernos lúmpenes y haberles bautizado sarcásticamente con su propio nombre.
(Ah, si, me parece que vas a tener que leer "Los viajes de Gulliver")